Simarro, este miércoles antes de la reunión de la junta local del PP.

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Carlos Simarro (Lleida, 1961) entró en política hace 24 años con el PP. Después de ejercer de alcalde de Sóller en tres legislaturas, el martes anunció su retirada al frente del partido para volver a su cargo de inspector en la Conselleria de Salut. Se va orgulloso del trabajo realizado.

¿Por qué ha decidido dejar ahora el cargo?
—Porque llevo 20 años de candidato, 24 de concejal y 12 de alcalde. Además creo que es el mejor momento porque el partido está en buena situación y he encontrado al candidato idóneo para el PP.

¿Deja el cargo, pero abandona definitivamente la política?
—No. Estaré donde me pidan y pueda ayudar.

¿Qué valoración hace de su trayectoria?
—Esto debería decirlo otro (ríe). Es difícil, pero me siento muy orgulloso de todo lo que hemos hecho con todos los que han formado parte de mi equipo.

¿Cuál ha sido la legislatura más complicada?
—Sin duda esta debido a la pandemia. La COVID hizo mucho daño y la presión que hubo a nivel económico y social en el municipio agravó la situación.

¿Y la mejor legislatura?
—Para mí ha sido la 2003-2007 con Tolo Pomar y Miquel Nadal de UM donde trabajamos con una unidad de criterios. Es de los pactos poselectorales donde me sentí más a gusto.

¿De qué proyecto está más orgulloso?
—Uno de los proyectos que poca gente sabe y del que me siento más orgulloso es del tanatorio y la incineradora.

¿Qué hará ahora?
—Disfrutar del día a día. Ser alcalde de Sóller y haber liderado un partido que ha llegado hasta aquí, además de haber sido alcalde, ya es suficiente. Estoy más que satisfecho.

¿Lo añorará?
—Mucho.