Estado actual de una de las salas de control de la vieja central de Alcanada.

Considerada como un hito del desarrollo industrial de Mallorca la central térmica de Alcanada ya es propiedad del Consell. La institución ha ejercido el derecho de tanteo para impedir que la finca quedara en manos de un fondo inversor extranjero que planeaba (entre otras cuestiones) construir varios bloques de pisos en la parcela, situada en un lugar estratégico en la primera línea de mar. Ha pagado por ella 300.000 euros.

El Consell de Mallorca iniciará a principios de 2023 los trabajos para descontaminar la antigua factoría diseñada por Ramon Vazquez Molezún (medalla de oro de la arquitectura). Desde hace meses tramita la protección de la central y el antiguo poblado de los trabajadores de Gesa como un Bien de Interés Cultural (BIC). La idea es que la vieja central térmica recupere el papel protagonista que tuvo hace 64 años. En torno al espacio musealizado, se desarrollará el proyecto Alcúdia Tech Mar que quiere situar Mallorca y especialmente Alcúdia como un actor imprescindible en la descarbonización del Mediterráneo. Alcúdia Tech Mar nace como un proyecto de economía verde y circular que apuesta por la investigación y desarrollo de las energías limpias. La idea principal es que recupere su espacio original como motor económico, pero pasar del papel a la realidad no será un camino fácil.

Endesa llevaba años advirtiendo a las administraciones del mal estado que presenta la factoría. Solicitó sin éxito la licencia de demolición y la declaración de ruina advirtiendo de graves riesgos para la seguridad, entre otros por la presencia de amianto. Durante años el lugar ha sido inaccesible para el público. Ultima Hora muestra ahora por primera vez su estado real de conservación. La reconversión es un reto que el Consell está dispuesto a abordar.

El Consell ha comprado la vieja factoría por 300.000 euros

La construcción y entrada en funcionamiento de la central térmica de Alcúdia en 1958 fue un hito importante en el desarrollo industrial de Mallorca, pero también en el desarrollo de la que hoy es la principal actividad de la Isla: el turismo. En los inicios del turismo la Isla arrastraba importantes carencias energéticas. En 1952 el Instituto Nacional de la Energía instaló dos centrales móviles (propiedad de la Empresa Nacional de Electricidad) y puso en marcha la redacción de un Plan de Electrificación de la isla de Mallorca que contemplaba como su principal proyecto la implantación de una central térmica permanente.

Se estudiaron distintas alternativas y finalmente se proyectó una central térmica en Alcúdia que pudiera quemar lignitos y fuelóleo indistintamente. El proyecto inicial ya contemplaba la posibilidad de incorporar en una segunda fase nuevos grupos. Mallorca pasó de un consumo de 51 KWh anuales por habitante en 1930 a 287KWh en 1958. Desde entonces hasta ahora el ascenso ha sido meteórico. Debido al crecimiento de la demanda la fecha de ampliación de la central se anticipó a lo inicialmente previsto y en 1964 la obra quedó completada, tal y como la conocemos. Estuvo en producción hasta su baja en 1982.

El proyecto de reconversión que liderará el Consell deberá permitir la conservación de suficientes elementos originales para ofrecer a los visitantes una fácil lectura de la historia de la electricidad en Mallorca, garantizando a la vez la seguridad de los usuarios. La factoría tendrá la consideración de monumento. Podrán realizarse obras de mantenimiento y conservación pero el propio expediente de catalogación que tramita el departamento insular de Patrimoni, admite que habrá que hacer rehabilitaciones y «posiblemente sustituciones parciales».

De este modo el edificio principal «podrá ser objeto de pequeñas modificaciones de volumen, ampliaciones y adaptaciones a las normativas técnicas y de habitabilidad vigentes siempre que estas se integren y no distorsionen el concepto ni la contemplación del edificio original». El Ajuntament d’Alcúdia deberá redactar un Plan especial de protección del conjunto que determinará todos estos aspectos. Se permitirá una redistribución interior siempre que se preserve la estructura original y una serie de elementos considerados «esenciales». También se podrá sustituir la actual cubierta.

El expediente de protección del BIC permite nuevas edificaciones en la parcela siempre que no sobrepasen «de forma sensible» la altura de las edificaciones existentes, «a excepción hecha de la central». La central conserva aún hoy (pese a su evidente degradación) la secuencia de los procesos industriales que se llevaban a cabo en el lugar. El Consell quiere así asegurar que el proceso productivo, más allá de la contemplación arquitectónica y la visión escultórica de las piezas industriales, sea reconocible. Para ello los elementos que queden instalados deberán seguir la secuencia del proceso de producción para facilitar su lectura.

Así entre los componentes que deben conservarse y no pueden ser objeto de desplazamientos están el depósito subterráneo de carbón, la cinta transportadora, la casita de nivelación con el depósito de agua, las siete tolvas, algunas turbinas, calderas y molinos pulverizadoras, ceniceros, armarios de las alas de control, el reloj y el puente grúa.