La Festa des Vi Novell reunió a una multitud en la Plaça Nova de Santa Maria. | Lola Olmo

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Santa Maria atrajo ayer a una multitud de amantes del vino y de la gastronomía en una multitudinaria Festa del Vi Novell. Las siete bodegas del municipio –Jaume de Puntiró, Macià Batle, Ramanyà, 7103 Petit celler, Son Crespí, Bodegas Ángel y Sebastià Pastor– descorcharon sus primeros vinos del año, el vino joven, que el público pudo acompañar con las tapas elaboradas por los bares y restaurantes del pueblo, mientras se sucedían las actuaciones en el escenario de la Plaça Nova.

Amplio respaldo

La fiesta más popular del programa de la Festa del Vi Novell arrancó a las siete de la tarde. Mientras el público hacía cola para disfrutar de la gastronomía local, los Grollers de sa Factoria calentaban el ambiente con el sonido de sus grallas, para luego dar paso a Xanguito y las pegadizas melodías de su «Eufòria». Quienes se quedaron hasta el final, aún tuvieron tiempo de quemar calorías con el DJ Pil M.8.

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Suspendida en 2020 y 2021 por la pandemia, la Festa des Vi Novell recuperó su pulso y tanto santamariers como foravilans volvieron a responder como antes de ese paréntesis forzoso. Había ganas de fiesta y se notó. Muchos ya habían empezado la fiesta al mediodía, cuando se celebró en la misma plaza el primer dinar de burballes, regadas con vino local y un combate de glosadors. El photocall del #vinovell fue un éxito y los propios bodegueros fueron los primeros en inmortalizar este momento de volver a mirar al futuro con esperanza y sin mascarillas.

La Festa del Vi Novell está muy arraigada en Santa Maria, municipio rodeado de viñas y que cuenta actualmente con siete bodegas. La multitud que participó en la fiesta gastronómica de anoche da fe de ello.