Imagen capturada en verano al coincidir dos buses en Can Picafort.

Las paradas del bus de transporte público (TIB) en el interior del casco urbano de Can Picafort y Son Bauló podrían tener los días contados. El alcalde de Santa Margalida, Joan Monjo, quiere prohibir el acceso de estos autocares al interior del núcleo urbano y restringir las paradas a la carretera Alcúdia - Artà.

Los argumentos del Ajuntament de Santa Margalida son que «recibimos muchas quejas por parte de los residentes por las molestias que causan los buses, que en verano tienen muchas frecuencias, maniobran por dentro del casco urbano porque en la rotonda de Son Bauló no tienen espacio suficiente para la carga y descarga de pasajeros, y durante los ratos de espera permanecen con los motores encendidos por el aire acondicionado, provocando ruidos», apunta el alcalde.

La propuesta que trasladará Monjo a la Conselleria d’Habitatge i Transports y a los responsables del Transport Illes Balears (TIB) es que todas las paradas se concentren en los carriles de servicio de la carretera de Artà. Concretamente, pide que se construya una nueva parada a la altura del polígono industrial de Can Picafort, donde ya existe una media rotonda construida. «La podrían terminar para que los autobuses pudieran dar la vuelta, puesto que en la rotonda de Son Bauló no hay espacio para esta maniobra, y allí construir una zona de carga de pasajeros». Monjo apoya sus demandas con un informe realizado el verano pasado por la Policía Local, en el que se asegura que el constante trasiego de buses del TIB, «llegando a coincidir hasta cinco vehículos y algunos de ellos articulados»,    provoca atascos y colapsa la calle Santa Margalida y las avenidas Son Bauló y Diagonal, arterias principales.