El PI denunció en 2018 la degradación del antiguo convento.

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La nueva propiedad del convento de las monjas Agustinas ha presentado un proyecto en el Ajuntament de Consell solicitando un cambio de uso del inmueble, que pasaría de ser un edificio religioso a un edificio turístico. Así lo ha confirmado el alcalde de Consell, Andreu Isern, que ha remitido el proyecto a la Conselleria de Turisme para que informe sobre su viabilidad. A la espera de conocer el pronunciamiento del Govern, Isern no quiere hacer valoraciones. Cabe recordar que la fachada del antiguo convento de las monjas Agustinas de Consell está catalogada y deberá mantenerse. También deberá conservarse el volumen del edificio original. Hasta el momento no han trascendido los detalles de la reforma y el alcalde guarda un escrupuloso silencio. «Estamos a la espera de que se pronuncie Turisme», dice.

El Ajuntament de Consell concedió licencia a la propiedad en marzo de 2018 para que ejecutara obras urgentes de apuntalamiento, tapiado de accesos y eliminación de elementos arquitectónicos que representen un riesgo de desprendimientos. Lo hacía después de que el PI denunciara el progresivo deterioro del bien catalogado. La propiedad valoraba entonces reconvertir Ca ses Monges en un edificio de hasta ocho viviendas o en un hotel de interior que sería el primero de estas características que abriría sus puertas en el municipio. El alcalde Andreu Isern confirma ahora que la nueva propiedad se ha decantado por esta segunda opción. El antiguo convento de las monjas pasó a manos privadas en 2005 cuando lo adquirió Sonia Valenzuela exsecretaria del obispo Salinas. Según fuentes municipales Valenzuela nunca respondió a los requerimientos que hizo el Ajuntament para frenar la degradación del inmueble.