Los tres hermanos Font Cánaves ponen fin al negocio.

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La historia de los pueblos la conforman todos sus vecinos, todos sus establecimientos. Y este pasado fin de semana, en Son Carrió, Sant Llorenç, quien ha puesto punto final a su historia ha sido uno de los establecimientos más emblemáticos del llogaret, Can Biel des Mosso. La saga de forners empezó en con Pere Antoni Font Riera (mosso de la estación del tren) que con su esposa, Bárbara Pomar Sureda, de Pocafarina y sus hijos Gabriel y Margalida Font Pomar tiraron adelante en unos años muy difíciles; era la década de los años cincuenta del siglo pasado.

Después sería Gabriel, quien con su esposa, Catalina Cánaves, cogió el relevo. Y ahora, la tercera generación, los hermanos Pere, Jaume y Bàrbara Font Cànaves ven como sin relevo generacional no hay más remedio que cerrar.

Fue este pasado fin de semana cuando del horno de Can Biel des Mosso ha realizado su ultima enfornada. Con el cierre se pone fin a un patrimonio cultural, gastronómico, oral que durante años ha servido para elaborar las sabrosas ensaïmades entorcillades. Son Carrió pierde parte se su historia, tal vez, la parte más sabrosa de la historia de cualquier pueblo.