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Hay cifras que hablan por sí solas: el 95 por ciento de las mujeres operadas por la Unidad de Mama del Hospital Comarcal de Inca no han perdido el pecho al poderse someter a cirugías conservadoras. Con cerca de 700 pacientes al año, sólo en cuatro o cinco ocasiones, la paciente ha requerido una derivación a otro centro sanitario. La Unidad de Mama del Hospital Comarcal de Inca se configuró hace cuatro años para ofrecer una atención integral a las pacientes con este tipo de tumor y, en una época en que las informaciones sobre atención oncológica no son muy halagüeñas, el departamento saca pecho al conseguir que la rueda funcione sin fisuras.

El jueves es el día de la semana que tienen señalado en rojo en su agenda. La consulta rápida es semanal y es dónde ven a todos los pacientes que derivan o bien de Urgencias o de algún centro de salud que prestan sus servicios sanitarios en los municipios de la Part Forana. «Lo bueno es que las vemos de forma preferente. Si se valora que es sospecha de cáncer, el mismo día se hace la prueba de imagen porque hay un radióloga dedicada a esto, que los jueves tiene huecos disponibles, ya en previsión», explica el responsable del servicio, el doctor Valerio Corazza.

Sincronización

El balance de 2020 fue de 676 consultas presenciales y el de 2021, de 777. «Se hace la prueba el mismo día y, si se puede, también la biopsia», añade el especialista. Justo al lado de esta consulta rápida, comunicado con una puerta, está el cirujano plástico para quien necesite doble valoración, «lo tenemos todo montado para ahorrar tiempo y estamos muy sincronizados». En estas visitas se hace una anamnesis, que es el proceso de obtención de información de un paciente y se pasa a la exploración, la palpación de mamaria y de axilas. El mismo día tienen capacidad para realizar una ecografía mamaria o una mamografía. «El resultado se sabe en seguida y se informa directamente», explica el doctor Corazza. «Lo que puede tardar más, entre tres o cuatro días, es la biopsia que confirme si se trata de un tumor maligno o no», señala el facultativo del Hospital Comarcal de Inca. El martes es otro de los días importantes de la semana porque entra en juego el quirófano. En este tipo de patologías se requiere la destreza de muchos especialistas, hasta diez diferentes, más enfermería y, tras la pandemia, reconoce el médico, «hemos precisado más quirófanos». La operación no suele tardar más de tres semanas en realizarse desde una confirmación y, de allí, «la mayoría de pacientes son candidatas y salen reconstruidas», añade.   

Imágenes de una de las intervenciones que lleva a cabo el equipo médico.

Desplazamientos

La cirugía plástica que se realiza es de dos tipos: o con un colgajo del músculo dorsal o la reconstrucción directa con cirugía oncoplástica. Pero no sólo eso, también en el hospital de Inca se ofrece la micropigmentación de la aureola mamaria, que hasta hace poco sólo se hacía en Son Espases.  Unidades como ésta destacan por la buena comunicación entre los profesionales. «Trabajan todos a una, como los mosqueteros, y    hace que todo sea más sencillo y rápido», presume el responsable. El doctor Corazza agradece los desplazamientos que médicos como el doctor Estrada, de Son Espases, realizan semanalmente a este centro, aunque también a Manacor y al resto de Islas. «Hace que el acceso al sistema sea más equitativo», concluye el doctor Valerio Corazza.