Muestra de esquileo en la Plaça Nova. | Lola Olmo

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Los vecinos de Sencelles han respuesto al regreso de la Fira de Maig con una buena participación en todos los actos. La noche del sábado, el Sencelles Espipella, llenó la plaza de la iglesia de puestos de tapas y vinos, y sobre todo de público local, que aprovechó para reencontrarse en un ambiente festivo, tras dos años de pandemia que los había privado de sus ferias y fiestas. Pero sin atisbo de resaca, el domingo las plazas y calles se volvieron a llenar para presenciar las muestras y los puestos de feria repartidos por las calles y plazas del centro.

Las asociaciones y entidades locales se concentraron en la plaza, que pese a estar en obras, ya ofrece pistas de cómo será su transformación una vez finalizada la reforma que dirigen los arquitectos Moneo Brock.

Los más pequeños disfrutaron de un circuito de juegos en la explanada de Can Bril, mientras que la Plaça Nova concentró las muestras de la «fira pagesa», con muchas herramientas antiguas del campo. Muchos se sorprendieron ante la exhibición de esquileo de ovejas con tijeras y con cuchilla, pero aún más al ver cómo una joven hilaba la lana esquilada con una rueca. Algo insólito para los más jóvenes. la feria finaliza hoy con el «firó».