Imagen de un algarrobo. | Europa Press

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Cooperativas agroalimentarias de Balears, Catalunya y Comunidad Valenciana impulsan la creación de una planta para transformar la pulpa de la algarroba en harina, azúcar, fibra alimentaria y taninos, todos ellos productos que tienen mercado en las industrias alimenticia, farmacéutica y vinícola. El Govern balear dio ayer su apoyo a este proyecto, el cual califica de estratégico y de diversificación. Su desarrollo implica la construcción de una planta de procesado de la algarroba de Mallorca que estaría ubicada en Consell.

La consellera de Agricultura, Mae De la Concha, destacó que «es un proyecto que apuesta por la diversificación y la economía circular, ya que se aprovecha la totalidad del producto; también es una gran oportunidad para el relevo generacional y la innovación». El proyecto tiene un coste aproximado de seis millones de euros, que podrían optar a los fondos europeos. De la algarroba solo se aprovecha entre un 10 y un 15 por ciento, lo que corresponde a la semilla, muy cotizada como espesante natural. El objetivo es aprovechar el resto del fruto y mejorar la rentabilidad de su cultivo. La planta podría tratar unas 15.000 toneladas anuales, de lo cual «se beneficiarían unas mil familias de Mallorca», según las entidades promotoras, entre las que también está el Servei de Millora Agrària del Govern.