El presidente de la Asociación de Vecinos de Palmanova invita al resto de localidades del municipio a optar por la Entidad Local Menor y que el presupuesto del Ajuntament de Calvià sea repartido equitativamente entre ayuntamientos menores integrados por personas residentes. | S. Amengual

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La Asociación de Vecinos de Palmanova ha llegado a una conclusión: el Ajuntament de Calvià debe ser descentralizado en ayuntamientos menores en cada una de las localidades que conforman el término municipal.

El presidente de la Asociación de Vecinos de Palmanova, Joan Ferrer, considera necesaria la creación de una Entidad Local Menor (ELM) en la localidad, puesto que «el Ayuntamiento está desbordado, no da un servicio de calidad y existen muchas quejas por parte de la ciudadanía». Según Ferrer, el Consistorio cuya sede se encuentra en Calvià Vila (con un tres por ciento de la población aglutina toda la administración municipal), es incapaz de supervisar los déficits y necesidades de Palmanova porque la Administración local calvianera está concebida en base a unos parámetros poblacionales desfasados. «A finales de los 70 la población total era de 2.700 habitantes, en los 80 pasó a 20.000 y actualmente somos casi 60.000 sólo de empadronados», sostiene.

Pero la mayor queja de la asociación vecinal viene de la disfunción existente entre los servicios que reciben Palmanova, junto a Son Caliu y Torrenova, y el dinero que el Ajuntament de Calvià recauda en esta zona. «Nosotros aportamos el 30 por ciento de total de la recaudación municipal: 100 millones euros y en ningún caso recibimos servicios e inversiones por valor de 30 millones de euros anuales», afirma Joan Ferrer, quien añade que otras poblaciones de Mallorca con el mismo número de habitantes que Palmanova están mejor dotadas. «Con la misma población, Binissalem tiene más servicios e infraestructuras que Palmanova y tiene la administración en el mismo sitio y sus habitantes tampoco han de desplazarse seis o siete kilómetros para acudir a un centro cultural, una pista de baloncesto, un instituto de Secundaria o una residencia de la Tercera Edad», denuncia. Joan Ferrer reclama una ELM para contar con un ‘espacio político’ «desde el que debatir y decidir el futuro de Palmanova por personas residentes en la zona. No tiene sentido que una persona de Santa Ponça decida el futuro de Palmanova. No queremos salir de Calvià. No nos interesa ni somos ‘independentistas’. Sólo queremos un lugar donde reunirnos cada dos o tres meses, donde se adopten decisiones que consten en acta y deban cumplirse», añade Ferrer. La asociación vecinal reclama un figura similar a la de Palmanyola, cuyos vecinos votan en dos urnas: la del Ajuntament de Bunyola y la de la ELM. «Se trata de poder contar con un CIF propio para poder acceder a subvenciones y contar competencias propias al margen de colores políticos», concluye.