Toni Serra Blanch se muestra satisfecho por el reconocimiento a su padre. | Joan Socies

Mañana el pleno del Ajuntament de Porreres solicitará al Govern cambiar el nombre de la Escola Nova por el de Climent Serra i Servera, constructor de la escuela y asesinado en 1936. Toni Serra Blanch de sa Ford (Porreres, 1934), hijo de Climent, ha recibido con satisfacción la propuesta. Aún así mantiene su empeño en conseguir que el Ajuntament le devuelva las cerca de 30.000 pesetas que su padre depositó en 1936 en el Ajuntament y que Toni considera que se deben devolver a su familia.

¿Contento con el cambio de nombre de la Escola Nova?
—Claro. Se lo ha ganado. En toda mi vida nadie nunca me ha dicho que mi padre hiciera cosas mal. Agradezco mucho que pongan el nombre de mi padre a la escuela. Además ello demuestra una cosa que yo sabía que no había hecho nada malo.

Usted, su familia, desde los años 50 reclaman el dinero que depositó su padre en el Ajuntament...
—No quiero hacer nada mal ni a nadie, solo reclamo lo que es mío. Hace 80 años que luchamos por ello. No me he parado nunca de pedir lo que nos han robado. No quiero nada regalado solo pido lo que es nuestro. No me voy a morir tranquilo si no me devuelven lo robado. Hace años que algunos me ayudaron para intentar solucionarlo, Joan Mas o Toni Barceló pero no lo conseguimos. Ahora, hoy, que somos democráticos no treu cap enlloc que no se pueda arreglar.

Tengo constancia que usted ha planteado el problema a todos los alcaldes...
—A todos y más de una vez. E incluso a los presidentes del Govern. Antich, Matas o Armengol han conocido la historia. He hablado con todos, algunos de ellos incluso se sorprendieron que fuese un tema que no estuviera solucionado. Pero nadie ha resuelto el problema. Creo que las cosas mal hechas nunca caducan y no devolver el dinero a mi familia no considero que este bien. Incluso Memòria de Mallorca hace algún tiempo se preocupó. Ahora me han abandonado en la lucha.

A su padre lo encarcelaron en Porreres y se lo llevaron a Manacor...
—Mi madre le llevaba comida. Hasta que un día le dijeron «no es necesario que le traigáis más comida que ya no comerá nunca más». ¿Qué le parece?. Por mi parte los perdono. Hay muchos que actuaban obligados. Mi padre se lo llevaron a Manacor y allí probablemente lo mataron y quemaron junto al resto de porrerencs detenidos. Había 15 detenidos en ca els Hermanos pero uno de ellos tenia deudas con un falangista y este pidió que lo soltaran para poder cobrar las deudas.

¿La postguerra debió ser larga y dura para su madre con dos usted y su hermano de menos de tres años?
—Mi abuela salía de casa para ir a buscar algarrobas. No teníamos nada más para comer. Eso sí, en la casa de al lado el capellán comía porcella. A mi personalmente nadie nunca me ha molestado, nunca nadie vino a decirme nada. Y después he trabajado mucho para ganarme la vida. Además he recorrido media Europa para sacar adelante el cultivo de champiñones junto a mi hermano. Entre 1962 y 1975 construimos una cueva para este cometido. Ahora hace poco que murió mi hermano y lo ultimo que me dijo fue: -No deixis això de les escoles, acaba d’arreglar-ho.
-T’ho jur. Le dije.