Mateu Morro, autor de la historia de los Norats.

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Mateu Morro i Marcé (Santa Maria, 1956) tiene una larga trayectoria política a sus espaldas, labor que toda su vida ha compaginado con la documentación histórica y la escritura. Actualmente dirige el Fons de Garantia Agrària i Pesquera de les Illes Balears (Fogaiba), a la vez que vive una etapa prolífica como escritor. El segundo libro que ha publicado este 2021, Els Norats (1936-1949), recoge la épica historia de dos personas reales, Honorat y Jaume Tries, padre e hijo, que lograron ocultarse de la persecución falangista durante 13 años sobreviviendo en las montañas.

¿Quienes eran los Norats?

—Fueron Honorat Tries (de ahí el mal nombre, Norats, que aún existe), y su hijo Jaume. Eran de Pòrtol pero vivían en Santa Maria y tenían unas fuertes convicciones políticas. El padre, que trabajaba como traginer (transportaba piedras con un carro) era del Partido Comunista, y el hijo, de las Juventudes Socialistas Unificadas.

¿Qué les pasó en 1936?

—Cuando estalló el alzamiento contra la República, no tenían ningún tipo de antecedente, pero eran personas comprometidas con sus ideas y temían por sus vidas. Optaron por huir a la montaña, primero al valle de Coanegra, la comuna de Bunyola, Alaró y recorrieron toda la Serra de Tramuntana. Se fueron con lo puesto, sin nada.

¿Cómo lograron sobrevivir sin ser detenidos 13 años ?

—Tuvieron ayuda de algunas amistades, sobre todo una familia del llogaret de Baix des Puig. Al comienzo fueron muy perseguidos, tras el desembarco republicano en Manacor. Desde Santa Maria y Bunyola se organizaron muchas batidas para dar con ellos. Pero fueron perspicaces, tomaban muchas precauciones, se movieron por toda la Serra escondiéndose en zonas inhóspitas o inimaginables, como cuevas y rossegueres en las que se construían refugios de los que solo salían al anochecer para coger trigo, patatas, habas, o para ir a buscar comida y ropa que les dejaban sus amistades en un lugar pactado. No dejaban rastro de su paso.

¿Vieron la muerte cerca?

—Sí, una vez al hijo, Jaume, lo cercaron dos grupos de falangistas en una batida en la possessió de Raixa y agazapado en la garriga, oía como las balas le pasaban cerca, pero logró huir.

¿Cómo pudieron escapar?

—Esas amistades que tenían alquilaron el único coche con servicio público que existía en el pueblo y éste los llevó hasta s’Arenal, donde se subieron a una barca que los llevó hasta Argel.

¿Qué fue de ellos?

—Al llegar fueron presos, como inmigrantes ilegales, pero hubo una campaña en prensa contando que habían sido perseguidos políticos y fueron liberados. Jaume se casó con una    mujer de Eivissa y ambos se establecieron en Santa Eulària des Riu, donde abrieron un comercio. Aún vivieron muchos años.

¿Qué le motivó a contarlo?

—Pude conocerles a ellos y a personas que los ayudaron, algunas entrevistas las hice hace 40 años. La memoria oral se va perdiendo y no quería que estos hechos singulares se olvidaran para siempre.