Más allá de vertidos directos como el sucedido hace unas semanas, los regantes llevan tiempo quejándose de la mala calidad del agua de Son Puça, de la que pueden disponer desde 2011 para suplir en verano la bajada de nivel de los manantiales.    | Lluc Garcia

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La analítica del agua depurada que recibe el Sindicato de Riegos de Sóller desde la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Son Puça indica que la muestra analizada está fuertemente contaminada. Las pruebas fueron encargadas por el Ajuntament después de que algunos regantes recibieran a principios de agosto agua con evidencias de contenido fecal. Una vez conocidos estos resultados se ha constatado que estos son «peores de lo esperado», según el concejal de Agricultura, Sebastià Aguiló.

Sin embago Aguiló recuerda que «hay que tener en cuenta que las muestras para la analítica se recogieron tres o cuatro días después del vertido denunciado por algunos usuarios», dando a entender que no se conoce el actual estado de esta agua.

Después de este nuevo episodio de vertido directo de fecales, atribuido a la falta de capacidad de la depuradora cuando se reciben picos de volumen por no tener una completa separación entre pluviales y residuales, Aguiló pedirá una reunión urgente con Abaqua para hablar de este problema y pedir soluciones.

Mientras tanto el informe solicitado por el Ajuntament concluye que el agua analizada, extraída del flujo de agua depurada que se suministra a la red de riego, «no cumple» con    la normativa que rige para la reutilización de aguas depuradas para el riego de cultivos. Según el concejal de Agricultura «la analítica indica que no se cumplen estos parámetros y que los indicadores más alterados son los microbiológicos», ya que el recuento de escherichia coli, uno de los microorganismos presentes en aguas fecales, ha revelado valores «33 veces superiores a los normales» (33.000 sobre un máximo de 1.000 que permite la normativa). No se ha detectado salmonella pero sí la alteración de algunos parámetros físico-químicos.

Los regantes de Sóller, agrupados bajo el Sindicato de Riegos, disponen actualmente de unos 900 metros cúbicos diarios de agua depurada procedente de la EDAR de Son Puça, una estación que realiza depuración primaria y secundaria además de otros tratamientos adicionales. El concejal cree que el municipio debe reinvindicar un tratamiento terciario e incluso ha declarado que se plantea que el Ajuntament asuma de nuevo la gestión de la depuradora de Son Puça. Actualmente la depuradora está gestionada por Abaqua, aunque desde 2019 el servicio de explotación y mantenimiento está contratado con la empresa FACSA.

No es la primera vez que ocurren vertidos de aguas sin depurar hacia la red de riego y en general los payeses se quejan de las «mala calidad», ya que es frecuente que haya olores o aguas jabonosas. El sindicato solamente recurre al agua depurada cuando, como está ocurriendo este verano, baja el nivel de los manantiales, ya que parte del agua de fuentes se vende para la red municipal de consumo doméstico.