Ferrero y Lymch, ambas a la derecha, durante el recorrido. | Lola Olmo

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Bernadette Lymch realizó este sábado una inmersión cultural en la historia del calzado en Inca, en un viaje al pasado de la industria que más ha marcado a la sociedad inquera, en la prosperidad y en la recesión, pero sobre todo, en su intensa relación con la sociedad. La miembro del jurado internacional que otorga el premio «Museo europeo del año» visitó ayer el Museu del Calçat i de la Indústria de la mano de su directora, Aina Ferrero.

El Museu de Inca, renovado completamente en 2018, tiene entre sus fortalezas para optar a este importante premio precisamente su intrínseca relación con la sociedad de la ciudad que lo alberga.

«La comunidad tuvo un papel relevante a la hora de rehacer un museo que se había creado en 2010, cuando la industria del calzado estaba atravesando una crisis y no se veía con buenos ojos la iniciativa», explica Ferrero. Luego el sector se implicó plenamente, como muestran los testimonios de personas que trabajaron en las fábricas y que el museo ha recogido en vídeo, para que su historia nunca caiga en el olvido.