Vista general de la fábrica de cemento de Lloseta, que albergará en sus instalaciones la planta de hidrógeno. | T. Ayuga

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Reviure Tofla ha advertido que la futura planta de hidrógeno que se construirá en terrenos de la fábrica de cemento de Cemex tendrá un elevado consumo de agua y posibles consecuencias ambientales tanto para los acuíferos de la comarca como para la depuradora de Lloseta, ya que el agua residual se volcará en la red de alcantarillado.

«La planta de hidrógeno consumirá cada año la misma cantidad de agua que utiliza el pueblo de Lloseta mensualmente», apunta el colectivo. En las alegaciones que ha presentado al proyecto y estudio de impacto ambiental de la planta de generación de hidrógeno, Reviure Tofla detalla que «la cantidad de agua necesaria para fabricar el hidrógeno es de 15.000 metros cúbicos anuales; el Portal de l’Aigua de les Illes Balears señala que el casco urbano de Lloseta consumió en 2019 una media de 18.000 m3 mensuales».

El colectivo critica que el proyecto «no concreta de dónde extraerá el agua; menciona el Pou des Mitjans de Binissalem, del que no tienen aún autorización ni estudios sobre la repercusión que pueda tener en los acuíferos; y como segunda opción, se plantea transportar el agua hasta Lloseta en camiones desde un radio de 50 km, con su consecuente emisión de CO2».

Agua residual

Reviure Tofla menciona los problemas que pueda generar la evacuación del agua residual de la planta. «Irá directamente al alcantarillado y la depuradora actual tendrá que tratar un gran volumen nuevo de agua procedente de una actividad industrial con posible contaminación».