El edificio está junto a la plaza del núcleo urbano. | Maria Nadal

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El edificio de Ca ses Monges del pequeño pueblo de Son Macià, en Manacor, sigue cerrado a cal y canto. El alcalde del municipio, Miquel Oliver, dijo que se estudiarán todas las fórmulas posibles para poder llegar a un acuerdo con la propiedad y poder disponer de este inmueble para los vecinos.

Las edificaciones, que son propiedad de las monjas de la Caridad, fueron objeto de polémica cuando se detectaron irregularidades urbanísticas durante unas obras en el año 2018. La licencia era para el cambio del tejado y se aprovechó para levantar un nuevo piso. La infracción era legalizable y la propiedad hizo los trámites para arreglar la situación.

De hecho, estas obras se hicieron después de que las monjas pusieran a la venta la edificación en el año 2016. Desde entonces, el Consistorio ha tratado en varias ocasiones de llegar a un acuerdo con la propiedad y abrir el edificio al pueblo, pero estas negociaciones nunca han fructificado.

Los vecinos reivindican que Ca ses Monges es del pueblo. En el año 1939, un grupo de familias de Son Macià construyó un convento para las Germanes de la Caritat de Sant Vicenç de Paül y en 1952 los vecinos contribuyeron con 5.300 pesetas, más otras 300 aportadas por el Ajuntament. En 1966, la aportación del pueblo fue de 68.000 pesetas. Algunos solares y las obras de las edificaciones también corrieron a cargo de los macianers. Las monjas se marcharon hace 10 años.

Aún así, la actual propiedad no contempla la cesión del inmueble al pueblo y desde hace cinco años está a la venta. Lo que fue la antigua escuela del pueblo, ahora es una edificación en suelo urbano después que se cambiara el uso educativo y social del terreno en el PGOU.