La Plaça Mallorca reabrió el pasado viernes tras ser sometida a una reforma integral. | Elena Ballestero

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Ni maquinaria pesada, ni cargas puntuales, ni mucho menos camiones de bomberos, helicópteros y otros elementos vistos en el Dijous Bo o en sus ferias previas, podrán volver a instalarse sobre la Plaça Mallorca en la zona que hay sobre el aparcamiento subterráneo.

Durante las obras de reforma integral de este espacio construido hace 20 años, que sufría goteras y serios daños desde su inauguración se ha hecho un estudio de la estructura original para evaluar posibles riesgos. «Los arquitectos recomiendan que en las zonas que mantienen la estructura antigua se eviten algunas cosas, como el tránsito rodado, que se coloque maquinaria pesada o que se perfore el pavimento», confirma el regidor de Urbanisme, Andreu Caballero. El informe es demoledor, no solo insta a evitar que se repita la colocación de cargas «vistas en épocas pasadas», sino que recomienda el control de aforo «mediante por ejemplo cámaras de seguridad, conectadas con la policía».

Entre las «medidas mínimas» a aplicar, los arquitectos proponen que se limite el aforo «a una cuantía menor a 4 personas adultas por metro cuadrado», evitar el uso de la plaza «para aglomeraciones o acontecimientos masivos y situaciones similares donde haya gente saltando».

Cabe recordar que en los últimos 20 años se han celebrado numerosos conciertos sobre la vieja estructura y se han llegado a exponer hasta tanques.