Los granos de uva han quedado muy dañados por la granizada y la caída de las hojas dificulta la maduración de la uva que no ha caído. | P.R.

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La granizada que cayó hacia la medianoche del sábado entre Consell y Binissalem ha dejado consecuencias nefastas para los viñedos de la zona. A unas dos semanas del inicio de la vendimia para las variedades más tempranas, el granizo destrozó buena parte de las uvas y también de las hojas de las vides. Ahora los viticultores se enfrentan a situaciones que se pueden derivar de estos destrozos.

La granizada descargó en Consell de forma paralela al Camí de Muro, desde el límite con el término municipal de Binissalem y hasta la zona de viñedos conocida como el Pla de Buc, que limita con Santa Maria. Araceli Servera, codirectora y enóloga de Bodegues Ribas, una de las más afectadas, explica que «la tormenta siguió toda la línea de los viñedos y nos ha afectado en todas las parcelas; la variedad más perjudicada es el Premsal, con una caída del 45 % de la hoja y un 30 % de la uva tocada, y las que mejor han resistido son las viñas viejas de Mantonegro, con entre el 5 y el 10 % de la uva afectada y del 20 al 50 % de la hoja», explica Servera. Al no estar la uva suficientemente madura para adelantar la vendimia, la bodega ha optado por aplicar tratamientos ecológicos cicatrizantes para frenar el ataque de hongos o enfermedades.

Falta de maduración

Otra consecuencia de la granizada es que «la pérdida de un volumen tan grande de hoja impide a la planta realizar la fotosíntesis y la uva no puede madurar», explica Pepe Roses, de la bodega José L. Ferrer, cuyos viñedos de Can Puput, entre Consell y Binissalem, también fueron azotados por el granizo. Ayer también se afañaban en aplicar cicatrizantes ecológicos.

Ramon Servalls, presidente de la Associació de Cellers de Santa Maria y director de la bodega Macià Batle, comparte con los otros viticultores consultados la frustración por las inclemencias del tiempo. «Primero las heladas de abril, y ahora el granizo; hay variedades como Chardonnay y Sauvignon Blanc que están muy tocadas». La merma en la cosecha llega tras un año en el que el sector del vino se vio muy perjudicado por las consecuencias económicas de la Covid-19.