La gerente de la Fundació, Amàlia Salas, con el alcalde, Jaume Monserrat (PI), la concejala de Patrimonio, Melanie Mesquida y Francisca Vicens Albons, hija de Ramon Vicens, su esposo, Joan Bennàssar y su hijo, Joan Bennàssar Vicens. | Gori Vicens

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La Fundació Cosme Bauçà aumenta su legado patrimonial. Estos días ha recibido de los familiares de quien fue maestro picapedrer, Ramon Vicens Vicens, una cuarentena de placas que se cambiaron durante la Transición democrática en las calles de Felanitx. El albañil Ramon las guardó como recuerdo cuando las cambiaron y ahora su familia las ha dado para su conservación y exposición.

Las 42 placas son de siete tipos diferentes y varios tamaños hechas con piedra y cerámica. Ahora se estudiará qué catalogación tienen cada una. En una primera valoración hay placas de la época de la dictadura, por ejemplo la calle Noria, que ahora vuelve a tener la nomenclatura de antaño, calle de sa Sínia, y otras a partir del año 1946, ya elaboradas por la empresa felanitxera Cerámicas Mallorca.

La gerente de la Col·lecció Museogràfica Fundació Cosme Bauçà, Amàlia Salas, ha comentado que esta donación se añadirá a las placas de calles que ya hay en el fondo de la colección de la Fundació y «nos ayudará a renovar la exposición de la sección Els carrers de Felanitx con nuevos diseños que no estaban hasta ahora en el fondo». Hasta ahora se conservaban una veintena de placas de calles de la ciudad. Esta es una de las secciones más curiosas del museo. Por una parte está la gente de más edad que se acuerda de cuando estaban colocadas y, por otra, los los jóvenes observan cómo se castellanizaron topónimos felanitxers durante el franquismo.

Actualmente las calles tienen una placa unificada, el diseño es de azulejos y están realizadas por la empresa Cerámicas Mallorca.

Pioneros

Felanitx fue uno de los primeros municipios que, a principios de la década de los años 80 normalizó lingüísticamente su callejero y pasó a rotular sus vías en catalán y con los nombres actuales, la mayoría de ellos topónimos antiguos y que los vecinos todavía seguían utilizando oralmente aunque el nombre oficial hubiera cambiado.

Tanto los dirigentes políticos del Ajuntament de Felanitx como desde sa Fundació han agradecido esta importante donación.

El hecho que hace unos años se diera un ‘vuelco’ a la fundación, reorganizándola y que esté abierta al público cuatro días a la semana (martes, miércoles, jueves y domingo) ha propiciado un considerablemente aumento de visitantes y al mismo tiempo de felanitxers que han hecho donación de algunos de sus bienes, que consideran de interés para mostrar al resto de conciudadanos. Hace unos años, se donó la primera radio que hubo en la localidad. También hay quién ha entregado colecciones de libros, principalmente relacionados con el municipio y también de interés general.

El hecho que hace unos años la Fundació Cosme Bauçà fuera denominada Col·lecció Museogràfica por parte del Consell de Mallorca le ha dado este impulso de custodia del legado felanitxer.

La Fundació Cosme Bauçà, un tesoro de la vida ‘felanitxera’

La Fundació Cosme Bauçà es sin duda una pequeña joya que esconde la ciudad de Felanitx. El legado que atesora la entidad sirve para conocer el pasado de la vida de los felanitxers. Cosme Bauçà (Felanitx, 1871-1959) decidió convertir su casa, el Molí d’en Bo, en un museo y biblioteca para dar a conocer y difundir el pasado de la ciudad y de la Isla. Una gran colección etnográfica y fotográfica, con utensilios o libros que sirven para conocer un pedazo de historia.