El ala sudeste recuperará el piso derruido. Todas las estancias se comunican entre sí por el Pati dels Tarongers. | Lola Olmo

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El convento de los dominicos que domina el casco antiguo y la silueta de Lloret de Vistalegre está a punto de iniciar su transformación definitiva.

Esta semana han comenzado las obras del ambicioso proyecto impulsado por el Ajuntament de Lloret para rehabilitar el mayor exponente del patrimonio arquitectónico del municipio, con una inversión de dinero público que supera el millón de euros para un municipio de apenas 1.600 habitantes.

Recuperar la volumetría
Las obras iniciadas el lunes corresponden a la fase 1 del proyecto y consisten en la recuperación de la volumetría original del edificio. Se rehabilitará el ala sudeste, en la que se reconstruirá toda una planta derruida durante las décadas en que el edificio estuvo abandonado. El proyecto incluye la reconstrucción del refectorio - antiguo comedor común de los frailes que habitaron este convento - y hoy completamente destruido.

La ubicación del Convent, sobre un pronunciado desnivel respecto a la explanada del aparcamiento de Baix de sa Riba, obligará a instalar una grúa de grandes dimensiones para poder trabajar en la reconstrucción del piso y de la cubierta. Para ello, estos días se está perimetrando la zona, de modo que habrá cambios en la movilidad.

Las obras de esta primera fase del proyecto tendrán una duración de tres meses y han sido adjudicadas a la empresa mallorquina Comas. Tienen un presupuesto de 640.000 euros, el 80 por ciento del cual está subvencionado por el Govern a través de la Borsa d’Allotjaments Turístics y el resto lo asume el Ajuntament con recursos propios.

Las salas y nuevos espacios que se obtendrán serán destinados para usos culturales y sociales. De hecho, el Ajuntament ya dispone de diversos espacios, como el Pati dels Tarongers - patio interior que conecta todas las estancias- así como salas de reuniones, de exposiciones e incluso la casa consistorial, en distintas partes del convento rehabilitadas en años anteriores.

En verano, el hotel
Paralelamente al inicio de las obras del ala sudeste, se han licitado las de la segunda fase, que consiste en la reforma del convento de las monjas franciscanas. Es uno de los edificios que forman parte del conjunto arquitectónico del convento y uno de los mejor conservados.

Esta parte, el convento de las franciscanas será reformada con la mejora de las instalaciones, accesos y el aislamiento, para después ofrecerlo a la iniciativa privada en explotación como hotel de interior. Incluso se pensó en ofrecerlo a Paradores Nacionales, pero la idea no prosperó entonces por el elevado nivel de exigencia de la Red Turística del Estado. «Queremos que sea explotado como hotel para que genere unos ingresos que nos permitan recuperar parte de la inversión, y también para el mantenimiento de este patrimonio en el futuro», apunta el alcalde, Antoni Bennasar. Esta segunda fase tiene un presupuesto de 420.000 euros, lo que sumado a los 640.000 de la primera fase significan una inversión de más de un millón de euros que se realizará íntegramente este año.

Un patrimonio reagrupado
El convento de Nostra Senyora de Loreto fue fundado y habitado por la congregación de los dominicos hasta su salida a raíz de la desamortización de Mendizábal. Abandonaron el convento en dos etapas, en 1820 y en 1835, según los estudios realizados por los Antoni Ginard Bujosa y Andreu Ramis Puig-gròs y plasmados en el libro Llorito i la indepèndencia municipal. Posteriormente, el Ajuntament de Lloret ha ido comprando una a una las distintas viviendas particulares en las que se había subdividido todo el conjunto clerical con el paso del tiempo desde su desamortización. Algunos de ellos fueron donados, como el ala sudeste, cedido por la iglesia en los años ‘90. En 2019 el Ajuntament logró ostentar la propiedad de todo el conjunto con la adquisición de ca Na Fustera, vivienda que ha sido anexionada a la casa consistorial para ampliar sus instalaciones.