Sara García ya prepara la segunda edición. | Jaume Morey

TW
2

Sara García Betorz (Barcelona, 1989) es ambientóloga y coordinadora del Certamen Audiovisual para la Conservación del Mar Balear, Mare, que el año pasado celebró su primera edición en pleno confinamiento.

¿Por qué surgió la iniciativa de Mare?

—Por la necesidad de descubrir y conocer qué hay de escondido en el mar. Con esta intención, la Fundació Marilles se puso en contacto conmigo para organizar Mare. El objetivo general es acercar el mar a la gente, descubrir sus tesoros. La sociedad le da la espalda al mar al considerarlo inaccesible y no ser nuestro medio habitual.

¿Qué valores deben contener las imágenes que participan en Mare?

—Un relato siempre en positivo y con empatía, mostrar la belleza y la riqueza del mar, y expresar empatía hacia el medio marino como valor transversal. Es nuestra contribución al conocimiento y la valoración del mar. Cuando conoces sus beneficios, inevitablemente te conviertes en un activista de su protección.

Curiosamente, Baleares vive del mar y la mayor parte de la sociedad de las Islas le da la espalda.

—El mar es protagonista en la economía de Balears a través del turismo, pero su buen estado de conservación juega un papel fundamental en la recuperación de esta crisis. Cada vez más, nos estamos dando cuenta, también los principales actores económicos, de que no se puede vivir del turismo y dar la espalda al mar, donde la posidonia es la auténtica estrella en su conservación. La posidonia ya fue protagonista en las imágenes del certamen.

Organizar Mare en pleno confinamiento no debió resultar fácil.

—Fue un reto tanto para la organización como para los participantes, pero se trata de mostrar el poder de las imágenes y de que la ciudadanía forme parte activa, de modo que podamos sentirnos orgullosos de un modelo de conservación. Mar fue posible gracias a la colaboración de diversas entidades que trabajan en la protección del mar.

¿Qué participación hubo en la primera edición de Mare?

—Se presentaron casi mil trabajos audiovisuales correspondientes a 120 participantes. Contamos con un jurado excepcional formado por Ángel Fitor, Ofelia de Pablo y Megan Ogilvie. Con este jurado se valoraba el relato en positivo que he mencionado, la necesidad de la conservación, explicar una historia y también la vertiente artística. Con cinco categorías –fauna, flora, paisaje, el mar visto desde fuera y relación antrópica–, se concedieron 5 premios y 3 menciones de honor tanto para adultos como para menores de 18 años. Para los adultos, el premio fue de mil euros y para los menores de 18 años, una cámara fotográfica. Mare es un certamen más que concurso. Valoramos más la participación y la colaboración que la competición. Fue una grata sorpresa descubrir el colectivo de fotógrafos marinos de Balears, entre los 9 y los 70 años de edad en el caso de Mare, y la pasión que ponen en su mirada.

¿Qué harán con esas imágenes?

—Con las fotos ganadoras y finalistas, organizaremos una ruta de exposiciones en todas las Islas, tanto a pie de calle como con recursos multimedia.

Supongo que ya está pensando en la segunda edición. ¿Habrá novedades?

—En los adultos, separaremos profesionales y no profesionales, y tal vez estableceremos categorías relacionadas con la cultura y las tradiciones del mar. En cualquier caso, Mare tiene vocación a largo plazo, ha venido para quedarse y es un certamen abierto a todo tipo de colaboraciones.