Mónica García busca nuevas formas de afrontar la crisis del turismo.

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Mònica García González (Inca, 1987) es la ganadora del Primer Premio de los Guardons de Turisme Sostenible 2020 que otorga el Consell de Mallorca, con un proyecto que se centra en la unificación de todas las propuestas de turismo rural y sostenible de la Isla en un solo portal virtual. Licenciada en Historia del Arte por la UIB y Master en Turismo Sostenible por la UOC, ha orientado su carrera profesional a buscar nuevas formulas para el principal negocio de la Isla, ahora más necesarias que nunca.

¿Qué modelo de turismo tendrá la Part Forana después de esta crisis?
— La crisis del Coronavirus nos ha obligado a repensar el modelo de turismo y nos fuerza a buscar alternativas y a innovar. El fenómeno del turismo de masas estaba poniendo en grave peligro la Isla en aspectos tan variados como la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad, el despilfarro de los recursos naturales y energéticos, la falta de diversificación económica –empobreciendo o haciendo desaparecer otros sectores claves del campo mallorquín–, la especulación del suelo, el encarecimiento del alquiler, el cierre de los pequeños comercios o la precariedad laboral. Todos estos factores estaban provocando un grave sentimiento de turismofobia en la sociedad y un injusto reparto de los beneficios del sector. Sin duda la pandemia nos conduce a la implantación de un modelo turístico sostenible, especialmente en la Part Forana, donde aquellos colectivos que eran más reacios a introducir nuevas prácticas se verán obligados a adherirse para sobrevivir.

¿Cómo cambiará el turista?
— El turista post-covid tendrá mucha más consciencia de sus acciones. Será un turista más preocupado y exigente en cuanto a seguridad sanitarias, seguros de cancelación o coberturas médicas. El nuevo turista va a estar más interesado por la calidad que por la cantidad, por eso elegirá más el campo mallorquín. En ese sentido los modelos que van a destacar son el gastronómico, el ecoturismo, el turismo rural, el cultural, el turismo activo y el comunitario, que tienen en los pueblos de Mallorca su gran potencial.

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Su proyecto está íntimamente relacionado con la proyección en internet. ¿La red será aún más básica a partir de ahora, sobre todo para los pequeño establecimiento rurales?
— La pandemia ha conseguido acelerar el desarrollo tecnológico y ha sido una herramienta fundamental de trabajo y de progreso durante el confinamiento. Las tecnologías digitales ya se habían convertido mucho antes en instrumentos esenciales de desarrollo e innovación, pero ahora, en un contexto donde la distancia social se ha convertido en una medida necesaria, han significado un acercamiento entre las personas y un mecanismo para mantener a flote a muchas empresas. Internet y la tecnología van a ser el centro de muchos sectores, no solo del turístico.

Ciertas localidades como Calvià han estado muy focalizadas en un producto concreto durante décadas, ¿cómo cree que evolucionarán en los próximos años?
— La economía mallorquina ha dependido demasiado del turismo de sol y playa. Ha quedado patente, con la llegada del coronavirus, la necesidad de crecer conscientemente con base en una economía diversificada y circular, para que no vuelva a suceder algo así. Hay que implicar a todos los sectores de esos lugares en la industria turística, para que la repartición de los beneficios sea equitativa y justa. Creo que esta crisis ha servido de lección para muchos.

En su formación tienen un gran peso el arte, el turismo y la sostenibilidad ¿Cómo se pueden conjugar todos esos factores?
— No podemos desvincular la cultura y el patrimonio de la economía o la política, o incluso de la gestión turística. Todo se mueve en base al respeto a la historia, al arte y la autenticidad de cada destino turístico, a cada monumento, a cada tradición y la diversidad cultural. El turismo responsable y respetuoso empieza por una gestión de los destinos hecha desde la responsabilidad y el respeto.

Como historiadora del arte, ¿cual es el valor aún por descubrir del patrimonio del interior de la Isla?
— Para mí es la necesaria puesta en valor del patrimonio rural de Mallorca. El medio rural ha estado durante muchos años desvalorizado y desprotegido, cuando es un entorno rico en patrimonio arquitectónico, etnográfico y natural, contiene la sabiduría de la cultura popular y las técnicas tradicionales de nuestra tierra, nos alimenta con productos excelentes de proximidad, crea puestos de trabajo dignos, y nos enseña los principios y valores de cooperación, esfuerzo y compromiso. Sin duda la joya de Mallorca es su interior.