Mateu Ballester, de Cruz Roja; Rosa Maria Lladó, de Cáritas; la regidora Carme Gomila, y Noelia Hernández, de la Fundació Trobada, explicaron las necesidades de las entidades sociales para dar respuesta a la demanda de los usuarios. Ahora recogen alimentos y productos de primera necesidad. | Maria Nadal

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Desde el inicio de la pandemia (hace diez meses), los Servicios Sociales de Manacor han visto incrementado exponencialmente su número de usuarios y el Bando de Alimentos ha pasado de atender a una media de unas 120 personas (alrededor de 30 familias) a dar servicio a 1.871 personas desde el pasado mes de marzo. Solo en este mes de diciembre el Banco de Alimentos ha atendido a 480 personas de Manacor y otras 300 de la zona costera.

La regidora de Serveis Socials de Manacor, Carme Gomila, tildó ayer esta situación de «preocupante» y aseguró que los bancos de alimentos «están saturados porque cada semana tienen nuevas demandas debido a la crisis provocada por el coronavirus». Esta situación, la de dar respuesta urgente a las necesidades diarias, ha provocado que el proceso de renovar el área de Servicios Sociales haya quedado en segundo plano, aunque sí que se ha impulsado el proyecto piloto de las tarjetas monedero que se han repartido entre 30 familias y que «ayuda a dignificar y empoderar a los usuarios, que pueden ir al supermercado en lugar de hacer cola para recibir una bolsa de alimentos de primera necesidad», según Gomila.

Recogida

Pero para poder dar respuesta a todas las solicitudes, el Ajuntament de Manacor ha puesto en marcha una campaña de recogida de alimentos y productos de primera higiene en colaboración con las entidades sociales Cáritas, Cruz Roja y Fundació Trobada. Las aportaciones se podrán realizar en los contenedores habilitados en todos los centros educativos del municipio.

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Todos los productos se repartirán entre las tres entidades, que también han visto desbordados sus servicios para atender todas las demandas que les llegan.

Así lo aseguraron Rosa Maria Lladó, representante de Cáritas; Mateu Ballester, coordinador de Cruz Roja y Noelia Hernández de la Fundació Trobada. Los tres coincidieron ayer en que la pandemia ha empeorado la situación de los más vulnerables y ha provocado que personas que nunca habían sido usuarios de servicios sociales hayan acudido en busca de ayuda. De hecho, en Cáritas se han doblado el número de usuarios desde marzo y Ballester apuntó que el perfil de usuario de Cruz Roja ha pasado de ser personas mayores de 70 años durante el año 2019 a jóvenes de entre 25 a 40 años.

En la Fundació Trobada, que da el servicio de albergue en Manacor, Hernández señaló que «la lista de espera actual ronda las 30 personas, cuando antes de la pandemia era de entre 5 y 10 personas». El albergue cuenta con 25 plazas.

Los representantes de las entidades sociales coincidieron en afirmar que la crisis del coronavirus provoca la «cronificación de los casos porque el proceso de acceso al mundo laboral también se ralentiza», según Hernández.