El edificio ya ha iniciado un proceso de degradación. | ARCA

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El proceso de expropiación forzosa de la Fàbrica Nova, reclamado en 2017 por la propiedad de esta antigua fábrica, puede salir muy caro. Los propietarios han presentado un escrito en el que le reclaman al Ajuntament de Sóller la elevada cifra de 4,7 millones de euros. El requerimiento se presentó a principios de 2017 después de intentos infructuosos de negociar una salida a la situación urbanística del inmueble y terrenos, declarados en el Plan General como «equipamiento público y zona verde». La falta de respuesta municipal ha ocasionado graves perjuicios a la propiedad. Además, en 2018, el Consell declaró el inmueble y todo su contenido como Bien de Interés Cultural. Fuentes de la propiedad han confirmado que «tras el requerimiento el Consistorio tenía un año para contestar pero no lo hizo». Entonces se estimaba que la expropiación «superaría el millón de euros». Pero «ante la falta de respuesta hemos pedido una nueva valoración que asciende a 4,7 millones, ya que la declaración como BIC duplica su valor».

Un legado de patrimonio industrial perdido

La Fàbrica Nova es propiedad de los herederos de Adela Oliver, Hija Ilustre de Sóller, que la dejó en herencia a partes iguales a sus herederos y al municipio. La donación pública estaba condicionada a la creación de un museo, condición que el Ajuntament no cumplió, por lo que tuvo que devolver su parte.