El Govern ha intervenido la atención sanitaria de la residencia Sèniors de Inca por el aumento de contagios. | Laura Becerra

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Los trabajadores de la residencia privada Sèniors de Inca, el último centro intervenido por el Govern para frenar su escalada de positivos de coronavirus, han denunciado importantes deficiencias de material de protección contra los contagios. En IB3 Ràdio, algunos empleados han confirmado este lunes que la empresa incumple algunas de las medidas que establece el protocolo COVID.

Los testimonios recogidos por la radio pública, que no han querido identificarse para evitar represalias, señalan que la empresa no les dispensa las mascarillas necesarias para garantizar la seguridad, se utilizan batas de plástico reutilizables y guantes que se rompen.

Estos trabajadores han explicado que «en la residencia sólo se proporciona una mascarilla por trabajador al inicio del turno, no se dan las mascarillas necesarias, ya que por su utilidad y eficacia éstas solo de uso de cuatro horas». Estos mismo testimonios, que han intervenido con la voz distorsionada, aseguran que ya no se usan batas de un solo uso, «hasta ahora se utilizaban batas de plástico reutilizables y ahora se han sustituido por impermeables». También sostiene que los guantes son de «dudosa calidad, se rompen con el mínimo contacto con pañales, o cuando les bañamos, durante la higiene y en las duchas, se pegan por todo y se rompen».

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Las deficiencias también afectan a los turnos de trabajo, porque «cada día falta alguien a trabajar y no se cubren los turno. A veces hay dos trabajadores para la supervisión de 40 residentes. Y por la noche, un trabajador por planta, por cada sesenta residentes».

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Vista general de la residencia Sèniors de Inca. Foto: Laura Becerra.

Salut Pública y el IMAS acordaron este sábado intervenir la residencia de Inca, debido al incremento de casos positivos, que este domingo era de 32 usuarios afectados y seis trabajadores.

La intervención de este centro privado será previsiblemente por un período de veinte días y toda la gestión quedará bajo la dirección de una coordinadora sanitaria, que controlará toda la actividad asistencial.

Cabe señalar que es la cuarta residencia que es intervenida por el Govern desde que se iniciara la crisis sanitaria. Durante la primera oleada, Salut controló la gestión sanitaria de los centros Oasis y Domus Vi. Hace unos días hizo lo mismo con la residencia Bell Entorn de Sóller.