El flamenco estuvo un rato deambulando, pero cuando otra vecina se acercó demasiado al animal, este emprendió el vuelo en dirección Magaluf. | Alejandro Mong Valenciano

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En pleno mes de junio Mallorca depara aún escenas atípicas. Vean sino a este flamenco en la orilla de la playa, en Palmanova, Calvià. Pasaban pocos minutos de las 7 de la mañana cuando el autor del vídeo, el joven Alejandro Mong de 18 años, tuvo este encuentro sorprendente en la zona menos profunda.

«Estaba allí parado, solo, y al principio creí que era otro tipo de ave pero cuando abrió sus alas vi con claridad que se trataba de un flamenco», afirma el chico, vecino de la zona. Alejandro nunca había visto a esta especie tan de cerca, y asegura que el flamenco estuvo un rato deambulando, pero cuando otra vecina se acercó demasiado al animal, este emprendió el vuelo en dirección Magaluf.

En un año corriente la actividad turística propia de la zona y el ajetreo que esta comporta dificultaría captar a una ave de estas características tan cerca de los hoteles y el área habitada.

No obstante, la práctica ausencia de humanos y de sus molestos ruidos ha permitido que este flamenco parara un momento en la arena calvianera antes de seguir su camino migratorio, probablemente con destino a las áreas humedas de las Pitiusas, como el Parque Natural de Ses Salines, un auténtico santuario estival para estas especies.

Según National Geographic, «las Islas Baleares son el destino perfecto por su clima suave durante gran parte del año. Este paraíso, por su ubicación geográfica, es el lugar perfecto para que un gran número de aves establezcan su hogar o pasen largas temporadas antes de partir hacia otros destinos».

Esta publicación especializada llega a catalogar los paisajes del archipiélago balear «entre los mejores lugares en España para el avistamiento de aves, tanto para especies endémicas o migratorias», como en este caso son los flamencos.