Imagen del carril bici de la carretera litoral de sa Ràpita, con las balizas fijadas. | Pedro Aguiló Mora

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Apenas tres días después de que Ultima Hora se hiciera eco del malestar de los vecinos de sa Ràpita provocado por los incumplimientos del Consell de Mallorca respecto a la adopción de medidas de seguridad para los usuarios del peligroso carril bici que discurre paralelo a la carretera litoral (Ma–6021), la Direcció Insular de Carreteres inició la instalación de balizas para, de alguna manera, delimitar la zona reservada para bicicletas y peatones. Sin embargo, la medida no satisface del todo las demandas vecinales, ya que la colocación de las señales, con una frecuencia de una cada 20 metros, no impide que los coches y motocicletas puedan invadir el carril o estacionar sobre el mismo.

El departamento dirigido por Mercedes Garrido advierte de que la medida adoptada es «provisional» y que la protección y separación física y total del tráfico no se llevará a cabo hasta que el Ajuntament de Campos ejecute la ronda de circunvalación que redireccione el tráfico por detrás del núcleo urbano rapiter, y convierta la Ma–6021 en un paseo peatonal con o, como máximo, con un sólo sentido de circulación. No será hasta entonces, apuntan desde el Consell, que se instalen las barreras de madera para separar el carril bici de la carretera. Algo que no ocurrirá antes de dos años.

El Consistorio no entra a valorar la idoneidad de la instalación de la balizas, pero este diario ha podido saber que sus dirigentes cuestionan la efectividad de esta señalítica a la hora de garantizar las seguridad de peatones y ciclista. Es por ello que no se descarta que, en las próximas semanas solicite la instalación de más balizas a fin de que haya menor distancia entre ellas, complicando la invasión del carril por parte de vehículos.