Trabajadores afectados por el ERE se manifestaron ante la fábrica de Lloseta a finales de 2018, cuando se anunció el cierre. | Efe

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El desaliento comienza a hacer mella entre los trabajadores de la fábrica de cemento de Lloseta, cuya propiedad, la multinacional Cemex, anunció en octubre un ERE que afectaba inicialmente a 86 de los 98 empleados de la plantilla, aunque el director de la planta ya ha sido recolocado al frente de la planta de Alcanar, en Tarragona.

Este miércoles tuvo lugar en Madrid una nueva reunión entre representantes de la empresa y de los trabajadores para tratar de alcanzar un acuerdo sobre las condiciones del ERE, que finalmente no se concretó. Vicenç Villalonga, presidente del comité de empresa de la fábrica de Lloseta, lamentó que «regresamos sin que la empresa haya concretado una oferta social que acompañe a los despidos, en el sentido de decir quién se podrá recolocar y en qué centros de trabajo; y qué cantidad percibirán aquellos que finalmente sean despedidos».

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La principal problemática para la reubicación de los trabajadores es la falta de puestos de trabajo en Mallorca. Aunque Cemex tiene diversas plantas en la Península, los empleados de Lloseta proceden de distintos puntos de la Isla, especialmente de la comarca del Raiguer, y tienen en su mayoría arraigo familiar. «De los 86 afectados, apenas 3 ó 4 podrían trasladarse a trabajar a la Península sin arrastrar con ello a toda la familia», señala Villalonga, quien admite que la incertidumbre comienza a afectar a los trabajadores de la cementera de Lloseta, que ven cómo su futuro es una incógnita.

A principios de enero, la ministra Reyes Maroto anunció durante una visita un plan de reindustrialización de la comarca tras el cierre de la cementera. Entre otros proyectos, señaló la construcción de una planta de hidrógeno y otra fotovoltaica. Ahora los sindicalistas han conocido que entre ambas industrias apenas se ofertarán 14 puestos de trabajo, lo cual sigue dejando fuera a muchos de los 86 trabajadores de Cemex en Lloseta, a los que se compromete a priorizar si dan el perfil.

La negociación del ERE debe finalizar el 14 de febrero con un acuerdo que aún se antoja lejano.