Los regidores Bernat López y Toni Cànaves, con vecinos y afectados. | Redacción Part Forana

12

La crisis de los alquileres ha tenido un efecto colateral en la población escolar de Pollença. Parte de las familias que antes solo vivían en la Cala en verano ahora han convertido sus casas de veraneo en residencia habitual.

Eso ha provocado que la población escolar que reside permanentemente en el núcleo se haya disparado a pesar de que no existe ningún centro educativo en la Cala ni ruta escolar para acudir a clase a Pollença. Por si eso no fuera suficiente, las rutas del TIB no son compatibles con los horarios de entrada y salida a colegios e institutos.

Pese a las dificultades que sufren a diario las familias (hay unos 25 menores afectados) el caso no cumple los criterios fijados hasta ahora por Educació para habilitar rutas escolares. El Ajuntament negocia con el Govern para que se revisen dichos criterios y los alumnos puedan disponer del servicio de transporte.

Revisión de criterios

Jaume Ribas, director general de Innovació de la Conselleria d’Educació explica que su departamento no había recibido ninguna solicitud de los centros educativos de Pollença requiriendo el servicio. Los centros avisan cuando tienen un mínimo de 8 alumnos que residen a más de 3 kilómetros de distancia. Lo hacen cada mes de junio y Educació programa la ruta.

En el caso de la Cala el problema radica en que, aunque hay unos 25 menores afectados, estos se reparten entre cuatro centros escolares que, por separado, no tenían 8 alumnos afectados y no dieron el aviso.