Vista general de uno de los cerramientos de cría de conejos acondicionados en el Centro Cinegético de Mallorca. | Archivo

200 ejemplares de conejos silvestres mallorquines seleccionados genéticamente con la finalidad de obtener descendientes resistentes a la neumonía hemorrágica vírica, han sido introducidos con éxito en los campos de la Isla. El Consell impulsa un plan piloto que trata de frenar el alarmante descenso de la población de una especie que es de especial interés ambiental por ser la base de los ecosistemas mediterráneos.

El proyecto servirá no solo para la conservación del conejo sino también de otras especies vulnerables que se alimentan de él como el àguila coabarrada y la milana.
Amenaza

Desde 2006 Mallorca refleja una caída grave en las poblaciones del conejo de campo relacionada con la aparición de la neumonía hemorrágica vírica, conocida popularmente como ‘mal rápido’. «Provocó la muerte de numerosos conejos en muy poco tiempo y se redujo la densidad a mínimos históricos», explica María del Carmen Muñoz, técnico del Servei de Caça.

Es una enfermedad muy contagiosa que colapsa el hígado y los pulmones. Tiene un periodo de incubación de uno a tres días y una mortalidad de entre un 70 y un 90%. «Hay además otras dos enfermedades (ya presentes anteriormente), la mixomatosis y el mal de potó, que han debilitado las poblaciones de conejos favoreciendo aún más esta situación dramática», dice Muñoz.

Para dar solución a esta problemática el Consell muestreó 13 localidades en las que recogió 60 muestras de individuos capturados con cazadores voluntarios bajo la dirección del doctor Rafael Villafuerte Fernández, investigador del Consejo Superior de Investigaciones científicas.

«Los resultados de los análisis genéticos fueron sorprendentes porque la población mallorquina parece tener cierta identidad genética, por presentar diferencias con la de la península, e influencia de la subespecie cuniculus francesa», dice Muñoz. Se realizó después una selección y captura de ejemplares de las poblaciones que presentaban mejores características genéticas para introducirlos en núcleos de cría en condiciones óptimas de alimentación y refugio con la finalidad de obtener descendientes resistentes al mal rápido y a la mixomatosis.

A día de hoy se han realizado 15 repoblaciones en 9 puntos de Mallorca con menos de un 5 % de bajas. La densidad es ya de 0,5 conejos por hectárea.