Pep Forteza abandonó, muy a su pesar, su inseparable motocicleta con la que ha realizado gran parte de su vida laboral por las calles de Santanyí. Toda una vida de servicio. | Guillem Mas

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Con su jubilación desaparece uno de los oficios condenados a la extinción y que ya solo se conserva en menos de media docena de municipios de la Isla. El pasado viernes fue el último día laborable de Pep Forteza (Santanyí, 1952) en sus funciones de alguacil y más conocido por los vecinos como en Pep es Saig.

Forteza afirma que desde que en 1985 tomó posesión de su cargo «mis funciones no han cambiado demasiado, he seguido realizando las tareas que se me encargaban de la alcaldía, las labores de mantenimiento, las fiestas de los niños, la entrega de correspondencia». Así reconoce que «fue en tiempos del alcalde Miquel Vidal cuando la administración se modernizó y entré a formar parte de la alcaldía, me retiraron las labores de mantenimiento pero asumí otras competencias además de ser el maestro de ceremonias de muchas celebraciones en las que estaba al frente de la organización»

El saig afirma que las labores más satisfactorias son las que se organizan para los niños. «Los escolares visitan el Ajuntament donde les enseño la sala de plenos y les explico las funciones del alcalde y de los regidores, como toman las decisiones, a qué se dedica el dinero público, la historia de nuestros hijos ilustres y después, lo más esperado, la visita al reloj que es la pieza fundamental». «Los más pequeños disfrutan viendo lo que hay detrás de la esfera y las vistas al pueblo, las montañas y al mar que se ven desde la torre».

Forteza no puede asegurar que sea el último alguacil de Mallorca. «Entre 1985 y 1990, muchos de los alguaciles pasaron al cuerpo de Policía Local y solo quedamos unos cuantos como en Vilafranca, Sant Joan, Campos, Porreres... a día de hoy no sé los que quedamos».

Fiestas

La organización de las fiestas de los Reyes o las patronales de Sant Jaume son algunas de sus tareas más apreciadas. «Los niños son muy agradecidos. Tienes que estar a su altura para que te respeten y te aprecien, creo que lo he conseguido a pesar de no ser tarea fácil».

Ahora que ha afrontado su jubilación, Forteza se siente apreciado por sus vecinos y se lleva «un buen recuerdo de los compañeros de trabajo y de Margalida Obrador con quien he trabajado codo a codo». De los tres alcaldes con que ha trabajado –Cosme Adrover, Miquel Vidal y Llorenç Galmés– no tiene reproches: «me he sabido adaptar a todos y mi relación con los regidores de Fiestas ha sido excelente siempre. Además siempre me han tenido en cuenta ya que el dimoni sap més per vell que per dimoni».

A partir del lunes, el ya ex saig de Santanyí se dedicará a fora vila: «tengo un tractor en una finca, algún día iré a cazar, algún otro a pescar y si puede ser realizar algún viaje, además de estar con mis dos nietos que son encantadores». De esta manera, Forteza abre una nueva etapa de su vida pero esta vez más cerca de la familia y con sus aficiones como prioridad.

Solo cinco días de baja y por culpa de un accidente de circulación

En 33 años de dedicación al Ajuntament de Santanyí, Pep Forteza solo ha estado cinco días de baja laboral y por culpa de un accidente de circulación que sufrió junto a su mujer. «Nos arrastraron más de 20 metros después de sufrir un golpe frontal. Solo estuve cinco días de baja y fui a trabajar sentado y con la pierna estirada. La rehabilitación la realicé por mi cuenta porque no podía consentir perder el tiempo sin estar el trabajo», confiesa Pep Forteza.