Biel Pepis cocinó con Tomeu Plomer un gran caldero de arroz del que los visitantes dieron buena cuenta de las 2.000 raciones que se sirvieron.

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Hace ya tres años que la feria de otoño de sa Pobla decidió seguir la moda de las ferias temáticas convirtiendo al característico arròs pobler en su principal protagonista.

La jugada permite promocionar la payesía y la gastronomía en un municipio en el que la restauración tiene un peso importante. Ayer el mal tiempo provocó posiblemente que hubiera menos público del esperado, pero no cundió el desánimo.

La payesía

Los payeses, fueron, cómo no, los grandes protagonistas. Biel Pepis cocinó con Tomeu Plomer un gran caldero de arroz que podían probar los visitantes. Se sirvieron 2.000 raciones para dar buena cuenta de la calidad del producto estrella de la feria que no obstante, solo se vendía en dos de las paradas.

Los profesionales explicaron que, aunque muchos se pasaron del arroz a la patata porque requiere menos extensión de terreno y menos trabajo, aún hay hoy entre 10 y 15 payeses que cultivan el producto. Lo que ocurre es que la mayoría vende directamente a particulares. La principal comercializadora, Arròs Grif, sí que vende fuera de sa Pobla, a los restaurantes de las zonas turísticas y también de Palma.