Cabras salvajes en plena montaña. | Concha Agustín - CARME FONTESTAD

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La Fundación Vida Silvestre Mediterrànea (FVSM) y la Associació de Caçadors de Cabres a Llaç (Accall) han firmado un convenio de colaboración con la finalidad de impulsar conjuntamente la recuperación de la gestión tradicional de las cabras salvajes en la finca de Ariant, en Pollença, y recuperar el equilibrio ecológico de estos mamíferos en su hábitat.

Con este convenio, los cazadores a lazo realizarán una salida al mes a la finca con sus perros para controlar la población de cabras y dejarla en torno a los 0,2 animales por hectárea, ha informado la FVSM.

Por su parte, la directora de la fundación, Evelyn Tewes, ha señalado que las cabras cumplen el papel beneficioso de evitar el exceso de combustible vegetal en zonas «remotas» en las que un incendio podría ser devastador, y en este caso, para la población de buitres.

Sin embargo, ha añadido, la población de cabras salvajes de Ariant «ha dejado de ser gestionada de la manera tradicional desde hace años, lo que ha provocado el descontrol de su presencia en zonas de pastoreo no tradicionales, en las que hacen la competencia a la guarda de ovejas, y provocan daños en el jardín mediterráneo, donde se cuelan y comen intensamente en algunas zonas».

Accall es un colectivo de personas que practican la modalidad tradicional de captura de cabras salvajes vivas con perros y lazo en Mallorca, una técnica que permite el control en vivo de poblaciones caprinas.

El convenio firmado tiene una duración de tres años y el cumplimiento de los acuerdos será supervisado por una comisión paritaria que se reunirá semestralmente o a propuesta de una de las partes. También se redactará una memoria anual en la que se recogerá el resultado de cada salida, así como el censo y la programación.