La privatización del suministro de agua provocó una gran polémica la legislatura pasada. | Maria Nadal

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Cuatro años después de privatizar el agua en medio de una gran polémica ciudadana, la empresa concesionaria alega desequilibrio económico y pide autorización para subir las tarifas o bien una subvención directa (para paliar sus pérdidas) de 287.000 euros anuales.

El equipo de gobierno de Binissalem (PP-UxB) se decanta por la segunda opción y ha previsto en el borrador de los presupuestos de 2017 una partida anual para compensar el desequilibrio económico de la empresa. Espera para ejecutarla un informe técnico que confirme si la empresa ha cumplido con los rendimientos (reducción de pérdidas de agua e inversiones) a los que está obligada por contrato.

El aumento de la subvención a la empresa del agua (durante los tres primeros años ha cobrado 150.000 y ahora cobrará 287.000) se llevará el 85 % del incremento presupuestario de este año, según denuncia MÉS, en la oposición. MÉS iniciará una ronda de actos para informar a la ciudadanía sobre los efectos de la privatización a la vez que defenderá la remunicipalización parcial del servicio dejando en manos del concesionario exclusivamente la gestión de la red.

El Ajuntament privatizó el suministro de agua en Binissalem exclusivamente por razones económicas. Debía 2,5 millones de euros y vio en la privatización una fórmula rápida para obtener el dinero y devolverlo a plazos durante 25 años, desahogando la complicada situación de las arcas municipales tocada de lleno por la crisis.