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La asociación ecologista Gob considera «inasumible» la planta fotovoltaica proyectada en la finca de Santa Cirga, en el municipio de Manacor, porque somete «valores agrarios, patrimoniales y paisajísticos excepcionales» al interés de un inversor privado.

El Grupo Balear de Ornitología y Defensa de la Naturaleza (Gob) ha presentado alegaciones a la modificación del Plan Director General de Energía en las que plantea que las instalaciones de generación eléctrica con placas fotovoltaicas no deberían superar las 4 hectáreas de superficie.

El proyecto de Santa Cirga ocupa 56,7 hectáreas, con una subestación eléctrica de casi 7.000 metros cuadrados, 190.302 módulos de paneles fotovoltaicos y 29 centros de transformación semisoterrados de 7 metros cuadrados cada uno.

«El único criterio es la rentabilidad económica, y esta pasa por la necesidad de ocupar grandes extensiones de suelo para garantizar la máxima rentabilidad en términos puramente económicos de la inversión», indica el Gob en un comunicado.

Resalta que en Santa Cirga la planta fotovoltaica amenaza «un paisaje pintoresco de gran valor agrario» que resultaría desfigurado.

«La ubicación de centrales de estas características no puede nunca comprometer los valores intangibles de nuestro territorio, ni comprometer los usos y la vocación principal del suelo rústico», insiste la asociación ecologista.