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Ocho obispos participan este viernes en Palma en el acto de apertura del Año Ramon Llull, dedicado a conmemorar el 700 aniversario de su muerte, ha informado el Obispado de Mallorca en un comunicado.

Para esa jornada están previstos un desfile festivo por el centro de Palma, una solemne eucaristía y un concierto en la Basílica de San Francisco, con lo que se dará el inicio al Año Ramon Llull de la diócesis de Mallorca.

Además, desdeeste martes hasta viernes se celebra en la capital balear el Congreso Internacional Ramon Llull.

El viernes, a las 17:00 horas, saldrá una comitiva desde la Plaza Mayor de Palma, donde según la tradición nació Ramon Llull, hasta la Basílica de San Francisco.

A las 18:30 horas se celebrará una eucaristía presidida por el secretario para la Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Luis Francisco Ladaria. La misa contará con la participación de más de 80 cantores de San Francisco.

Terminada la celebración, el templo se llenará de música medieval a cargo del maestro Jordi Savall y la orquesta Hespèrion XXI. El concierto llevará por título «Tiempo de conquistas, de diálogo y de consuelo».

Los fieles podrán escuchar temas religiosos y espirituales, así como músicas orientales de origen árabe y judío que recordarán los momentos más importantes de la vida de Ramon Llull, sus viajes y los hechos históricos más relevantes de su época.

El papa Francisco ha concedido un Año Jubilar con motivo del 700 aniversario de la muerte de Ramon Llull. El jubileo, recuerda el obispado, es un tiempo de gracia instituido para consolidar la fe, favorecer las obras de solidaridad y la comunión fraterna.

Los templos jubilares o «puertas santas» de la diócesis son la Catedral de Mallorca, la Basílica de San Francisco, el monasterio de la Real, la parroquia del Beato Ramon Llull de Son Cotoner, el Santuario de Cura y la parroquia de Valldemossa.

Para vivir y obtener la indulgencia del Año Jubilar los fieles deben realizar una breve peregrinación a alguno de estos lugares, recibir el sacramento de la confesión, participar en la celebración eucarística, reflexionar sobre la misericordia, profesar la fe y rezar por el Papa y sus intenciones por la Iglesia y el mundo.