Un desprendimiento en Andratx. | Michel's

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El Consell ha tomado la decisión de paliar al máximo el peligro de los desprendimientos de tierras y rocas sobre las carreteras de la Serra de Tramuntana, un fenómeno que se reproduce cada año cuando la climatología es adversa.

Un plan específico estudiará todos los puntos potencialmente peligrosos y se articularán actuaciones concretas en cada uno de ellos conforme a la especificidad del terreno. En todo caso, en el Consell son conscientes de que habrá que construir taludes y poner en marcha medidas semejantes. En los últimos años se han multiplicado los desprendimientos, hecho que constituye «un evidente peligro» para muchos automovilistas.

La responsable de Carreteres del Consell, Mercè Garrido (PSIB), se reunió ayer con los técnicos de la institución para comenzar a poner las bases de este plan. El objetivo es que, una vez cumplimentado, pase a formar parte de los presupuestos de la institución para el año que viene, en que será ejecutado.

Curiosamente, la reunión de Garrido con los técnicos prácticamente coincidió en el tiempo con la gran tempestad que se desató sobre Palma, hecho que sin duda animó a los responsables de la institución a acelerar los trámites. «Todavía no podemos hablar del coste que tendrá este proyecto ya que antes tenemos que tener claros todos los puntos de la Serra en que actuaremos». No obstante, destacó que «el estado de algunas carreteras y de sus aledaños es deplorable. Parece mentira que no se haya actuado antes».

En la Serra de Tramuntana y las zonas próximas de su parte interior, y pese a tener la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, aún hay numerosas infraestructuras viarias en mal estado, con asfaltados obsoletos y con puntos concretos que suponen una notable dificultad para los automovilistas. Los trabajos que se han realizado hasta ahora son «insuficientes» para los actuales responsables del Consell.