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La consellera de Hacienda y Administraciones Públicas, Catalina Cladera; el conseller de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, Vicenç Vidal y el de Territorio, Energía y Movilidad, Joan Boned se han reunido este miércoles con el alcalde de sa Pobla, Biel Ferragut, los portales exportadores de patata de la localidad y el sector agrícola con quien se han comprometido a desarrollar un plan estratégico de agricultura para Sa Pobla.

Así, las partes han firmado una declaración de intenciones que recoge la voluntad de establecer las bases y las líneas de trabajo con el fin de hacer un diagnóstico del sector y fijar las líneas de actuación con el objetivo de asegurar la viabilidad del plan a diez años vista. El documento los compromete a reunirse cada tres meses y a colaborar en la promoción de la patata de Sa Pobla, entre otros puntos.

Por ello, y como primer paso, el director general de Energía y Cambio Climático, Joan Groizard, y su equipo técnico se desplazarán a sa Pobla para llevar a cabo un «estudio detallado de campo de lo que supone en gasto energético las necesidades del sector» tal como ha anunciado el consejero Boned. «Será difícil» ha añadido, teniendo en cuenta que las Islas Baleares «están supeditadas a la normativa estatal» hecho por el cual se tendrá que negociar con el ministerio».

En esta línea, Cladera ha considerado que «se tienen que reducir los costes de la insularidad vía Régimen Especial de las Islas Baleares». Asimismo, ha subrayado que el reto es hacer el sector «sostenible, competitivo y asegurar el futuro con la incorporación de jóvenes agricultores».

«HITO HISTÓRICO»

Así, el conseller de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca ha recordado que su departamento ya «ha puesto en marcha líneas de modernización y de incorporación de jóvenes» en el sector a través del Plan de Desarrollo Rural (PDR).

Por último, Vidal ha calificado el encuentro a cuatro bandas de «hito histórico» y ha asegurado que el plan estratégico será «aquello que quiera el sector"; y ha considerado que se tienen que encarar retos «energéticos, de insularidad, de calidad, de comercialización en los mercados interior y exterior, de diversificación y de sostenibilidad con el fin de garantizar el futuro de la agricultura».