Pequeños y mayores 'lucharon' por conseguir un pato de goma. | Miquel Àngel Borràs

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A pesar de los rumores que desde alguna de las embarcaciones se «escaparía» algún ave viva, los cientos de bañistas que este domingo se han lanzado al mar para vivir la tradicional suelta de patos de Can Picafort solo han podido hacerse con alguno de los más de 1.000 patitos de goma que se han lanzado al agua. Aún así, la reivindicación de una fiesta con animales vivos ha estado presente durante toda la mañana por parte de organizadores y público asistente.

De hecho, tanto la regidora de Fiestas de Can Picafort, Maria Magdalena Marimón, como el alcalde de la localidad, Martí Àngel Torres, han indicado que «el Ajuntament trabajará para intentar recuperar la fiesta con animales vivos si se encuentra la posibilidad legal de hacerlo». Torres ha añadido que «desde el Consistorio no hemos parado de intentar recuperar la fiesta porque es lo que nos pide el 90 por ciento de la población de Can Picafort».

En medio de todo el público que ha contemplado la suelta también se han podido ver varias dotaciones de la Guardia Civil que han vigilado por tierra y por mar que no hubiera aves vivas tal y como marca la ley.