Miquel Cabot (PSOE), Joan Francesc Canyelles (Més) y Paula Roig (Som Guanyem), durante el pleno del pasado mes de julio. | M. À. Cañellas

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Recurrir a la 'herencia recibida' se ha consolidado como una moda política. Ahora es el pacto tripartito del Ajuntament de Marratxí el que echa la culpa a los anteriores gobiernos municipales del PP a la hora de justificar la deuda de 12 millones de euros que arrastra el Consistorio y que ahora el nuevo gobierno de izquierdas deberá gestionar.

Desde el ejecutivo municipal, conformado por MÉS, PSOE y Som Guanyem, sostienen que la principal fuente de la deuda «insostenible» proviene de la empresa municipal Marratxí XXI, la cual, según el alcalde Joan Francesc Canyelles y el concejal de Economía Miquel Cabot, adeudaba 7,8 millones de euros a proveedores en 2012.

Fuentes de Alcaldía aseguran que la gestión que los anteriores gobiernos del PP hicieron de Marratxí XXI fue el detonante para que, durante el pleno ordinario del pasado mes de julio, se aprobara la modificación del consejo de administración que, recuerdan las mismas fuentes, «celebró una junta extraordinaria en el propio pleno, con carácter abierto y retransmitida a través de YouTube».

Sea como fuere, la decisión del nuevo equipo de gobierno de dejar a la oposición fuera del consejo de administración de Marratxí XXI no ha convencido a una amplia parte de la ciudadanía marratxinera y, desde el PP, siguen asegurando que se trata de una decisión que «contradice el discurso de transparencia y participación del nuevo equipo de gobierno».