A pie, en bicicleta o en patín, la gente acude al oratorio ‘sense fum’. | Joan Socies

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Los vecinos de Campos celebraron la festividad de Sant Blai, y como cada año acudieron hasta el oratorio dedicado al santo ubicado en la llanura campanera.

Centenares los campaners se acercaron hasta Sant Blai para bendecir los caramelos o las galletas y untarse el cuello con el aceite, para curarse o abstenerse de sufrir algún mal relacionado con el cuello.

Sant Blai sense fum, así es el lema elegido desde hace años por el Ajuntament de Campos, y que ya se ha consolidado, para motivar a los vecinos a acudir hasta el pequeño oratorio a pie o en bicicleta. Así, el domingo solo los que por motivos de edad o de salud no pudieron utilizar estos transportes se dirigieron al oratorio en coche.

A los peregrinos, una vez llegados a la meta, el Ajuntament les obsequia con un berenar, para reponer fuerzas tras el esfuerzo realizado para llegar hasta el oratorio. Más tarde fue la hora de la liturgia, la misa en honor del santo, debido al buen tiempo se pudo celebrar en el jardín ubicado junto al oratorio, fue oficiada por el vicario general, Antoni Vera. La jornada concluyó con una paella popular y juegos, concursos para pequeños y grandes y la actuación del grupo Brot de Taparera.