Fachada del Ajuntament de Pollença. | ARCHIVO

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La comisión informativa en la que el alcalde de Pollença, Bartomeu Cifre (PP), comparecía este viernes a puerta cerrada (acompañado del abogado Miquel Ripoll) ante todos los concejales del Ajuntament para dar cuenta de la apertura de diligencias en el juzgado de Inca por un presunto delito de prevaricación urbanística, acusado por el abogado Leopoldo de Miguel de paralizar la urbanización del Vilà, acabó de forma esperpéntica. La Policía Local identificó al hijo del empresario Rafel Morro cuando intentaba grabar con su teléfono móvil el contenido de la reunión informativa que se celebraba a puerta cerrada.

El alcalde, Bartomeu Cifre Ochogavía, llevaba días advirtiendo de la presunta vinculación del empresario Rafel Morro con la denuncia presentada en la Fiscalía, asegurando que Morro, que es uno de los testigos propuestos por el denunciante, le tiene una «enemistad manifiesta».

Cifre Ochogavía confirmó este viernes que la Policía Local ha levantado acta de lo ocurrido y que el lunes procederá a presentar denuncia ante la Guardia Civil por intromisión ilegítima y por «colarse» en un espacio reservado.

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El alcalde explicó que Joan Morro accedió al Ajuntament «con la excusa de obtener un certificado de residencia y, en un momento en el que se volvió la funcionaria, se coló en el pasillo adosado a la sala de plenos donde algunos concejales le vieron grabando con el móvil detrás de una columna». Acto seguido, el alcalde llamó a la Policía Local, que identificó a Morro y levantó acta de lo ocurrido. «Ha reconocido que su intención era grabarnos, pero al parecer no le ha dado tiempo», explicó Cifre.

Después de lo ocurrido, el alcalde ha prohibido expresamente el acceso de Joan y Rafel Morro a cualquier dependencia municipal salvo el registro. «Solo podrán acudir a otras dependencias previa solicitud de cita, justificando la necesidad y acompañados de un funcionario», dijo Cifre, que aseguró que con esta medida «queremos garantizar la seguridad e integridad de todos los concejales».

«¿Es que no existe la libertad en el ayuntamiento de Pollença, es que hay alguna ley que prohíba entrar y saber qué es lo que se dice allí dentro?». Fuentes próximas a Joan Morro se extrañaron este viernes por la intervención de los agentes de la Policía Local ante un episodio que calificaron de «irrelevante», entre otras razones porque la grabación «apenas dura siete u ocho segundos» en torno a una reunión que calificaron «de carácter público y que se estaba celebrabando en un lugar también público».