El amor ha llegado, finalmente, al toro de Osborne tras variados apuntes políticos. | L. Gómez

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El amor ha llegado al toro de Osborne. Atrás quedan ya las reclamaciones políticas de uno u otro sentido en relación a los toros, a la independencia, al catalán o a España. En una versión más agradable, ahora se ha convertido en una declaración de amor en toda regla a ‘Judit’. Los colores apasionados acompañan una cifra en clave íntima que sólo pueden entender sus protagonistas.


No ha pasado desapercibida esta reivindicación. Sin duda, todo un alegato de estimación, de amor, de pasión que bien se merecería ser correspondido ante tal hazaña.

A día de hoy, el toro de Osborne presenta, además, una imagen mutilada, después que se le cortaran los cuernos y la frente en una acción reivindicativa del grupo independentista Arran. Fue en diciembre de 2012 y desde entonces la empresa no ha rehabilitado los daños causados. Una estampa, en la carretera Palma-Manacor, que siempre da que hablar.