La venerada reliquia de Santa Catalina Tomàs volvió a recorrer ayer en procesión las calles de Valldemossa, engalanadas para la ocasión con toda clase de plantas y flores. La localidad de la Serra de Tramuntana rindió un año más este sentido tributo de los valldemossins a la santa mallorquina, una tradición en la que se mezclan el fervor religioso y un arraigado sentimiento de pueblo. El vestido pagès , que lucieron para la ocasión hombres, mujeres y niños, fue sin duda otro ingrediente que junto al engalanamiento de las calles contribuyó a la vistosidad del acto.

La celebración se inició a las siete y media de la tarde con la santa misa celebrada en la iglesia parroquial de Sant Bartomeu. El vicario de la parroquia palmesana de Sant Jaume, Antoni Pons, presidió junto con otros sacerdotes, entre ellos los rectores Llorenç Lladó y Ricard Ramos, el acto religioso, que llenó el templo mientras muchas otras personas esperaron el inicio de la procesión fuera de la iglesia.

Procesión

El recorrido se inició momentos después de finalizar la ceremonia religiosa con la salida del estandarte de Santa Catalina Tomàs. Las personas que este año ostentan los cargos, la Beateta, Mariona Vila; l'Hereva Major, Marta Serrano; las Dames d'Honor, Aída Villa, Marina Mas y Carla Balaguer, y los Angelets, salieron también del templo junto a las autoridades municipales detrás de la imagen de la santa portada por cuatro hombres mientras mossèn Antoni Pons portaba la Reliquia que da nombre a la procesión. El recorrido finalizó una hora después con la tradicional ofrenda de flores y los vivas a la santa. La fiesta contó con la participación de la banda de música de Montuïri.

Hoy lunes, las Festes d'Estiu de Valldemossa culminarán con el Carro Triomfal de la Beata, una fiesta que se iniciará por la mañana y finalizará ya de noche con el multicolor espectáculo en el que año tras año se traduce el sentimiento de ser, ante todo, valldemossí o valldemossina .