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Han pasado ya cinco años desde que el Ajuntament de Búger decidiera sumarse a la moda de las ferias monotemáticas. Eligió ya entonces el 12 de octubre como fecha fija para un evento que cinco años después sobrevive a los tiempos de crisis con más puestos que de costumbre aunque no tan especializados.

Se mantienen los tradicionales puestos de venta de libros, muchos de ellos exclusivamente sobre las rondalles, y también otros clásicos de títeres o juegos tradicionales, pero en la edición de ayer de la feria se coló también algún que otro puesto de abalorios o ropa que poco o nada tenían que ver con la temática estrella.

A media mañana la feria contaba ya con una abundante presencia de público, la mayoría familias con hijos. Buena parte de ellos vestían la camiseta verde de Crida! en defensa de una educación pública y de calidad.

La feria repitió el modelo de otros años con lectura y dramatización de diferentes rondalles y talleres de elaboración de títeres.

Este año asistieron también los nuevos dimonis de Campanet, que divirtieron y asustaron a los niños a partes iguales durante la mañana.