Los vecinos optaron por acudir en bicicleta, en carro o a pie. | Assumpta Bassa

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El municipio de Campos revivió un año más la antigua tradición de venerar a Sant Blai y centenares de vecinos participaron en una concurrida romería «sense fum». Pese al frío lucía un sol que invitaba a subir hasta el Oratorio de Sant Blai en busca de los típicos ‘panetets' bendecidos o del aceite curativo con el que se bendice el cuello para protegerse de las enfermedades.

Los más jóvenes optaron por las bicicletas, otros por los carros o caballos y la gran mayoría se acercó a pie hasta la pequeña iglesia rural.

El Ajuntament ofrecía bocadillos para recuperar las fuerzas perdidas. A medida que se iban acercando a la ermita, los vecinos pasaban a visitar la imagen del santo buscando sus cualidades curativas. A las 11 horas estaba prevista la celebración de la misa. Este año la celebración ha venido marcada por un nuevo candelabro y un sagrario que fue bendecido el día 3 de febrero, onomástica de Sant Blai.

Hay que destacar que este año se celebra el 25 aniversario que la asociación Amics de Sant Blai compuesta por unos 60 voluntarios se encarga de esta iglesia, tan apreciado por los campaners.

Se habilitó una zona de juegos y hubo una gran paella