La plaza se convierte en el escenario de la batalla campal, justo después de comer. | J. Llobera

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La 'batalla campal' de algarrobas, introducida por primera vez en 2010 en el programa de las fiestas patronales de Costitx a petición de los jóvenes, se consolida en su segunda edición. La Garrovada popular contó ayer con una intensa participación, cerca de 200 chicos y chicas se afanaron en la batalla, una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta que el municipio apenas alcanza los 1.000 habitantes.

Algarrobas y agua. Son los principales ingredientes de una fiesta que comenzó puntual a las once de la mañana en la plaza del Jardí. Allí se congregaron poco a poco para partir después en busca de su munición a un campo de algarrobos próximo al pueblo.

Veinte sacos

Los jóvenes cargaron una veintena de sacos que transportaron con la ayuda de un carro y una mula hasta el escenario de la 'batalla campal', ante la plaza de l'Esglèsia.

Tras un pequeño descanso para comer llega el momento de la lucha. Los mayores se ponen a cubierto mientras los jóvenes, ataviados mayoritariamente con la camiseta de las fiestas y sirviéndose de cubos, tarteras o de sus propias manos, cargan y lanzan, primero la munición (las propias vainas) y a medida que avanza la batalla, una espesa pringue de algarroba triturada. Y es que hay que decir que a la cosecha juvenil se le suman cada año dos toneladas de algarroba triturada con la idea de hacer más pringosa la juerga. Costitx no es el único municipio que cuenta en sus fiestas con una batalla campal que utiliza un producto local, al estilo de la conocida Tomatina de Buñol. Vilafranca, Binissalem, Sencelles o Petra, realizan cada verano su propia versión de la fiesta de Buñol.