Lluc Tomás, Joaquín Rabasco y Maria del Amor Aldao, durante el juicio. | Archivo UH

17

Texto completo de la sentencia

Mismo tribunal, mismo juicio, misma condena. La Audiencia Provincial de Palma repite la misma condena al ex alcalde de Llucmajor, Lluc Tomàs, al ex concejal Joaquín Rabasco y a la que era su secretaria, María del Amor Aldao; es decir, tres años de cárcel para el primero y la mujer y seis para el ex líder de ASI. El Tribunal Supremo había ordenado a la Sección Segunda de la Audiencia rehacer la sentencia al apreciar errores en la justificación de su primer fallo: «Puede decirse que sobran afirmaciones y faltan acreditaciones que las sostengan», aseguró. La Sala considera probados los mismos hechos y lo que hace es aclarar los aspectos que criticó el Supremo y añadirlos a la sentencia anterior.

De esta manera, el grueso del nuevo fallo judicial sobre el 'caso Llucmajor' se centra en la figura del alcalde, Lluc Tomàs y en incidir en el por qué de su condena. La Sala insiste en que apoyó la trama empresarial por la que Rabasco y Aldao conseguían fondos municipales: «Metálico a cambio de sus votos». El Supremo indicó que había incongruencias en la primera sentencia sobre si la participación de Tomàs fue imprudente o intencionada.

«Sabía y toleraba»
El nuevo fallo insiste en que «sabía y toleraba» lo que ocurría. «El entramado no hubiese funcionado si el alcalde no las hubiera contratado». Como alternativa a la imprudencia, la sentencia alude al dolo eventual: «Fue el que generó la situación de riesgo, no hizo nada por evitarlo ni para investigar lo que a la vista de la oposición era una evidencia».

Los magistrados Juan Catany (ponente del fallo), Eduardo Calderón y Diego Gómez-Reino, remarcan otra idea ante dos informes del interventor municipal que avalan la actuación de Rabasco y Tomàs: En un caso penal, no basta con que los contratos sean legales formalmente. «Ya hemos dicho que el extenso informe de la defensa nos pareció contencioso administrativo». En otro momento señalan: «El montaje era de fina construcción, damos por supuesto que los funcionarios velarían por su obligación de dar cumplimiento a las normas locales, pero sin entrar en el trasfondo de las facturas que les eran presentadas, lo que se escondía no estaba a su alcance».

Rabasco, Aldao y Tomàs han sido condenados de nuevo por malversar más de un millón de euros del Ajuntament de Llucmajor. Para ello, según se considera probado, el edil de ASI montó una serie de sociedades a nombre de su secretaria. Éstas empresas eran las encargadas de contratar actuaciones de artistas para las fiestas del municipio e inflaban las facturas para lucrarse.

La situación de los tres condenados no cambia de forma automática con este nuevo fallo judicial. De hecho, sus defensas ya dejaron claro ayer que recurrirán ante el Tribunal Supremo el fallo, que aún no es firme. Para el abogado de Aldao, Eduardo Valdivia, la nueva sentencia no cumple con el mandato del Tribunal Supremo: «Vuelve a incurrir en vicio de nulidad desde el momento en que se remite a la anterior sentencia». El abogado de Tomàs, Rafael Perera, apunta por su parte que el fallo: «No está ajustado ni a hecho ni a derecho».

La repetición de la sentencia la han tenido que hacer los mismos magistrados que firmaron la primera, incluído Juan Catany, el ponente, que ahora es titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Palma.