Unos cuarenta comerciantes se congregaron en la casa consistorial al enterarse de la propuesta.

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Los vendedores ambulantes que se instalan cada sábado en el mercadillo de Sóller se oponen totalmente a que el Ajuntament saque a subasta los puntos de venta.

Actualmente pagan una cuota anual pero la intención del pacto de Sóller era subir el precio y repartir los puestos a partir de una base económica, mediante la convocatoria de un concurso.

Aunque el Consistorio no lo había anunciado, los comerciantes «se enteraron» de los trámites y, ayer, se presentaron por sorpresa con la intención de entrevistarse con el alcalde y protestar por la medida. El alcalde de Sóller, Josep Lluis Colom, admitió que había dado cita para este tema a «una persona» pero se encontró con una avalancha de gente, unas cuarenta personas, a las que tuvo que recibir junto con el concejal de promoción, Miquel Gual.

La reunión duró más de una hora y los vendedores le manifestaron su rechazo a la propuesta recordando que «existe el peligro de que el mercadillo se despersonalice».

El equipo de gobierno no ha decidido aún que hará con este tema ya que la «protesta» les cogió ayer por sorpresa.