Vecinos de la urbanización Bahía Azul se abastecieron ayer de agua potable con camiones-cisterna. | Pere Bota

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Alrededor de 10.000 personas que viven en siete urbanizaciones de la zona costera de Llucmajor están sin agua corriente desde el pasado domingo al reventar la bomba de impulsión del pozo de Son Monjo. Aqualia, la empresa concesionaria del servicio, que pertenece al grupo empresarial FCC, asegura haber intentado -sin éxito hasta el momento- sustituir la maquinaria estropeada por otra de las mismas características. La situación, en pleno verano, ha pasado de ser una avería al grado crítico para los ciudadanos cuando se contabilizan más de 50 horas de ausencia de suministro.

Aqualia informó ayer en un comunicado oficial que sus técnicos estaban instalando una nueva bomba impulsora en el pozo de captación de Son Monjo, de las mismas características de la que quedó fuera de servicio en la madrugada del domingo, y que «se confiaba que en la madrugada de hoy» los afectados volvieran a tener agua y suficiente presión en sus grifos», una versión que por otra parte la empresa ya difundió el pasado lunes pero que a la postre los hechos no confirmaron.

Complejidad técnica

En cuanto a las causas de la completa avería para el suministro, la única explicación obtenida por Ultima Hora de fuentes de Aqualia es que «fue de gran complejidad técnica».

Aqualia también sañaló ayer, a los medios informativos aunque no a los usuarios a título particular, que «para que la mayoría de la población disponga de suministro a la mayor brevedad, se ruega que, hasta que la situación quede totalmente normalizada, vigilen que todos los grifos estén cerrados -para evitar pérdidas de agua- y no se utilicen sistemas de riego, llenado de piscinas ni electrodomésticos que precisen de agua para su funcionamiento».

La avería del pozo de captación de agua para zonas costeras y semicosteras de Llucmajor ha provocado el paulatino desabastecimiento en las urbanizaciones de Bahía Azul, Bahía Grande, Maioris, Las Palmeras, sa Torre, Puig de Ros y Tollerich-El Dorado.

Desde la noche del domingo los afectados hicieron llegar sus quejas al Ajuntament de Llucmajor por vía telefónica y correo electrónico, postura que desde la mañana del lunes se intensificó tanto a esa Administración, que percibe un cánon anual por su concesión del que fuera servicio público, como al servicio de atención al cliente de la empresa concesionaria.

Indignación

Los afectados expresaron también sus quejas a través de redes públicas de información. Así, la edición digital de nuestro diario, ultimahora.es, contabilizaba ayer más de medio centenar de comentarios en los que la palabra más repetida era «indignación» y «actitud vergonzosa», a lo que se añadía en la práctica totalidad de los casos la petición de que el Ajuntament exija responsabilidades a la empresa, notablemente como compensación en los recibos de agua de esta mensualidad.